miércoles, 12 de octubre de 2016

Revisitando a Evelien Lohbeck y sus metáforas y contrametáforas visuales

Revisando un blog antiguo, he descubierto una entrada mía de octubre de 2008, donde menciono las metáforas visuales de Evelin Lohbeck con las cuales explora los límites y confluencias de los objetos en el mundo digital y el analógico. Lo que me ha sorprendido ahora es cómo la misma representación gráfica de la novísima tecnología de entonces, se ha convertido con el paso del tiempo, en una representación "retro" de lo nuevo. La interfaz gráfica de la Web de entonces, los sonidos e iconos de Windows... ¡Qué evocadores recuerdos! (reproduzco la entrada a continuación).

Grandes joyas son las obras de Evelien Lohbeck, pequeñas metáforas visuales que logran romper las fronteras entre lo digital y lo analógico mostrando las posibilidades y los límites tanto del mundo virtual, como de su correlato real y, a la inversa. Si los objetos digitales imitan a los analógicos, los analógicos hacen lo propio, creando un mundo nuevo, híbrido y pleno de traslaciones sucesivas donde es imposible discernir lo real de su representación o el sentido recto del figurado, aunque se intuye que hay algo más que no puede ser representado ni desde la imagen digital ni desde la analógica. ¿Quizás la realidad sea la suma de ambos mundos? ¿O, acaso, de ninguno de ellos? Un enfoque curioso y personal que tambalea nuestros puntos de vista.

He aquí Notebook, la metáfora del cuaderno de notas digital que retoma su intefaz gráfica analógica a través de los bytes. Un juego de imágenes y representaciones divertido, intuitivo, simple, sesudo y sorprendente:


Evelien Lohbeck es graduada por la Academia de Artes, St. Joost en Breda, Holanda y ha estudiado animación, diseño interactivo y diseño 3D.

No os perdáis el resto de los vídeos en: http://www.evelienlohbeck.com/ Es una lástima que no entendamos los textos de su blog (en holandés): http://evelienlohbeck.blogspot.com/ pero, sin duda, las imágenes son suficientemente ilustrativas.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Revisitando a los clásicos: lecturas de cine para el otoño "El cine según Hitchcock" de François Truffaut

El libro es el resultado de una larga conversación (más de 50 horas) entre los dos maestros del cine, preparada sobre de un cuestionario de 500 preguntas.

Un libro fundamental no sólo para conocer al maestro Hitchcock, sino también para reflexionar sobre la esencia y los entresijos del cine y del lenguaje audiovisual.

En su introducción,Truffaut , a la vez que va desmenuzando y analizando las claves del cine de Hitchcock, nos está hablando de los componentes primordiales del cine, del lenguaje audiovisual y de la técnica y los conocimientos del rodaje cinematográfico. Pero no sólo nos está hablando de los componentes, sino de la esencia misma del cine. 

Sólo un maestro del cine hablando de otro maestro, podía presentarnos con tanta lucidez y precisión las claves de la lectura y la escritura cinematográficas y, en definitiva, exponer con tanta sencillez la esencia y la sustancia del lenguaje visual.

Truffaut comienza su exposición haciendo una mención al tema por excelencia de las películas del maestro del suspense: el miedo. Esto le sirve para ofrecer un rasgo del carácter de Hitchcock y para elogiar todas las facetas del proceso de producción y ejecución fílmica que éste domina: dirección de actores, técnica, producción, etc. El maestro es un miedoso y por ello, teme que falle algo en la película, no quiere restricciones o limitaciones artísticas o fílmicas, así que pretende controlarlo todo. Pero además, Hitchcock quiere controlar al público y de ahí que lo aterrorice sacando a la luz sus terrores infantiles y sentimientos más primarios.

El suspense es siempre el discurso narrativo con el que Hitchcock construye sus películas, que no es una forma menor de espectáculo, sino la forma más intensa de dramatizar una narración fílmica y esto lo hace con escenas cotidianas en las que dota a las imágenes de una fuerza persuasiva evidente. Apenas un gesto o una simple mirada de los actores nos indican que algo pasa y nos conducen a un estado emocional tenso e incómodo.

Pero no sólo cuentan el autor y su película, Truffaut destaca la importancia que tiene el público para Hitchcock en donde estos 3 componentes: el director, su película y el público tienen la misma importancia, y el suspense es la ligazón entre todos ellos. El suspense hace que el espectador no aparte sus ojos de la pantalla.

Todo el mundo está de acuerdo, incluso sus detractores, en que Hitchcock es el primer técnico del mundo, sin embargo, muchos le niegan su faceta como creador. Truffaut desmiente esta separación y afirma que Hitchcock combina a la perfección fondo y forma en un todo indisoluble. Elección de guiones, construcción y contenido están estrechamente ligados a la técnica. Y para corroborarlo, utiliza una cita de Rohmer y Chabrol que definen así el cine del maestro “La forma aquí no adorna el contenido, lo crea”.

El cine exige dominar muchos aspectos distintos (dones) y a veces contradictorios, por lo que los muy artistas suelen fracasar en la puesta en escena. Hitchcock conjuga la narración de historias y el esteticismo, el espíritu analítico y el espíritu sintético de forma simultánea y esto le permite que no existan fisuras entre la planificación, el rodaje y el montaje.

Cada plano es una información que se da al público. Hitchcock no da informaciones vagas e ilegibles, sino informaciones claras que, por su sencillez, algunos califican de infantiles. Sin embargo, afirma Truffaut,  Hitchcock es el único cineasta capaz de filmar y hacernos perceptibles los pensamientos del los personajes sin la ayuda de los diálogos.

Hitchcock es experto en captar la realidad humana en una escena utilizando el desfase entre la imagen y el diálogo para filmar simultáneamente la situación evidente y la situación secreta (lo esencial se desarrolla en este nivel, el nivel de los pensamientos de los personajes). De esta forma, logra una eficacia dramática estrictamente visual que le permite filmar directamente, sin diálogo explicativo, relaciones muy sutiles entre los seres humanos y sentimientos como la sospecha, los celos, el deseo, la envidia, etc. El maestro es capaz de contarlo todo en una imagen y de contradecir con una imagen el texto de un diálogo o de prescindir de la banda sonora. El cine de Hitchcock es, pues, pura imagen.

A continuación, Truffaut habla sobre los maestros del cine mudo: Griffith, Stroheim, Murnau y Lubitsch que exploraron y desarrollaron los aspectos visuales del cine. Opina que desde la invención del sonoro, sólo Orson Wells ha tenido un gran temperamento visual. En el panorama de Hollywood en 1966 sólo salva a Howard Hawks, John Ford y Alfred Hitchcock como herederos de los secretos de Griffith.

Siempre ha existido una especie de línea divisoria entre cine de autor realizado por creadores como Renoir, Fellini, Bergman, Buñuel o Godard, y cine de directores que “ejecutan” películas con mayor o menor habilidad y conocimientos técnicos. Se supone que estos últimos no introducen en sus westerns, comedias o dramas sus propias ideas sobre la vida, la gente, el dinero, etc. y que son simples o grandes técnicos ya que se especializan en hacer buenos guiones, en dirigir actores, o conseguir lo máximo en un género determinado etc. Sin embargo, para Truffaut, Hitchcock es el realizador más completo porque es un especialista en cada imagen, cada plano y cada escena. Y cada imagen contiene en sí misma todos los elementos que componen el cine: el guión, el montaje, la fotografía y el sonido. Mientras que al resto de directores, el estilo se les reconoce en el film completo, a Hitchcock se le puede ver el estilo contemplando sólo algunos minutos de cualquier de sus películas porque en este corto espacio de tiempo ha plasmado en un puñado de imágenes, su sensibilidad a través del encuadre, los planos y la puesta en escena, los personajes y escenarios, los silencios (aspectos que tienen que ver con la perspectiva del creador) y es capaz de sugerir atmósferas o de conducirnos de una emoción a otra (aspectos que tienen que ver con la perspectiva del espectador, esto es, Hitchcock es capaz de crear emociones y significados para la audiencia).

Hitchcock es un director muy completo porque es capaz de búsquedas (experimentar) y hallazgos (ejecutar), tiene el sentido de lo concreto y de lo abstracto, puede hacer un drama intenso, y a veces emplea el humor más fino. Su obra es comercial y experimental, universal y confidencial a un tiempo

De esta forma, Truffaut analiza filmes como Psicosis, Con la muerte en los talones o Vértigo. En todas ellas, Hitchcock combina el lirismo, la calidad poética y la experimentación con una técnica muy depurada. Todas estas obras han sido imitadas por innumerables cineastas, desde los más dotados a los más mediocres, aunque a algunos no les guste reconocer las influencias del maestro.

Escena de Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958) interpretada por James Stewart y Kim Novak.

A Hitchcock se le ha criticado su cinismo, la falta de sinceridad y gravedad y hasta la burla despiadada, pero para Truffaut, el cinismo suele ocultar en gran sentimentalismo (como en el caso de Eric von Stroheim) o un simple pesimismo (caso de Hitchcock).

En esta introducción, François Truffaut hace una defensa encendida del gran maestro del suspense que jamás ganó un Óscar. La primera edición del libro El cine según Hitchcock, fue publicado en 1967 y es el resultado de una entrevista de 50 horas de duración con 500 preguntas que Truffaut le hizo a Hitchcock en agosto de 1962. Constituye un apasionante diálogo entre los dos creadores sobre la carrera y las obras cinematográficas de Hitchcock, los guiones y puesta en escena, así como las condiciones y situaciones que rodearon a cada film. De este libro dijo Truffaut que no se consideraba autor, sino tan sólo iniciador o, mejor aún, provocador porque, mientras que el cine del maestro era admirado en Europa como la ejecución de un verdadero creador, en EE.UU. -donde se desarrolló la mayor parte la carrera del director británico- Hitchcock era considerado un hábil profesional y un maestro en lo referente a la técnica fílmica, pero se ignoraba la profundidad de su talento creativo, precisamente enmascarada por esa maestría técnica excepcional. El libro de Truffaut hizo variar la concepción que de Hitchcock tenían hasta ese momento los críticos y gran parte del público norteamericanos.

Truffaut concluye afirmando que entre los dos tipos de personas que categorizó Céline: los exhibicionistas y los mirones, Hitchcock pertenece a esta última categoría, los mirones. Realmente, es como decir que Hitchcock es el cine mismo, en esencia, la visión. Si Howard Hawks tenía dos pasiones al hacer Hatari, el cine y la caza, Hitchcock sólo tiene una única obsesión y una única moral, el cine.

Por último, Truffaut coloca a Hitchcock a la misma altura que a Kafka, Dostoievsky y Poe, situando el cine como arte en la misma categoría que la literatura. Son todos ellos creadores que nos ayudan a vivir y a conocernos a nosotros mismos, un objetivo fundamental de toda obra de arte.

Así pues, en esta pequeña introducción del cine de Hitchcock, otro gran creador, Françoise Truffaut nos ha dado una pequeña gran lección de los códigos del cine (visuales, sonoros y sintácticos), del relato audiovisual, del significado del cine como técnica y, sobre todo, del cine como arte.

 Grace Kelly y James Stewart en La ventana indiscreta (Hitchcock, 1954)

El fotograma del maestro muestra la escenografía y caracterización de los personajes, junto a una composición cuidada al milímetro y contenida de forma magistral en un único cuadro con una espectacular profundidad de campo donde el espacio dramático contiene tanto el espacio interior (la habitación con los protagonistas) como el exterior (que muestra con detalle todos y cada uno de los escenarios donde posteriormente se desarrollará la trama, así como los personajes secundarios e incluso las actitudes de los mismos) todo ello contenido en una misma y única imagen. No hay detalle que se le escape al maestro en el espacio íntimo: la iluminación, los objetos elegidos y su disposición en el espacio, los actores protagonistas y su ubicación, vestuario, etc. El teleobjetivo por el que mira James Stewart nos conduce a los espectadores a que miremos al espacio exterior y nos convirtamos, como el actor protagonista, en mirones que fisgonean las vidas ajenas de los demás personajes secundarios. Parece imposible la concentración de todos los personajes, todos los escenarios, todo el tiempo narrativo y toda la acción en un solo fotograma, pero Hitchcock lo consigue. Eso es técnica y eso es expresividad a partes iguales y la suma de ambas da lugar a una composición magistral que sólo tiene un calificativo: arte.

La revista Vanity Fair recreó en 2008 algunas de las más famosas escenas de las películas más emblemáticas del gran maestro del suspense, en un reportaje fotográfico titulado: “The 2008 Hollywood Portfolio: Hitchcock Classics”, con actores tan afamados como Robert Downey Jr, Gwyneth Paltrow, Naomi Watts, Scarlett Johansson o Javier Bardem entre otros muchos, en un trabajo de ambientación y caracterización de las escenas más representativas del gran director.

He aquí la recreación del fotograma de La Ventana indiscreta aparecido en Vanity Fair: 

Scarlett Johansson y Javier Bardem emulando La ventana indiscreta.
Fotografía: Norman Jean Roy. 25 febrero 2008.

El contraste entre estas dos imágenes es altamente significativo. A pesar de la majestuosidad del vestuario de la actriz (Scarlett Johansson que reproduce otro de los vestidos que utiliza Grace Kelly en otra escena de la película), no ha logrado emular ni un ápice la puesta en escena del maestro.

Esto demuestra que la escritura cinematográfica y el lenguaje visual del gran maestro Hitchcock son casi imposibles de lograr o imitar. En la obra de Hitchcock, el espectador mira a alguien que mira con una cámara y ve lo que un tercero mira a través de otra cámara. Eso es el cine y eso es made in Hitchcock.

jueves, 28 de julio de 2016

Doodle sobre Gloria Fuertes

Precioso y emotivo del doodle de hoy, dedicado al 99º aniversario del nacimiento de Gloria Fuertes

Recordemos que "los doodles son los divertidos, sorprendentes e incluso a veces espontáneos cambios que se realizan en el logotipo de Google para conmemorar festividades, aniversarios y las vidas de célebres artistas, pioneros y científicos". Todo sobre los doodles: https://www.google.com/doodles/about 

También hay que recordar, que cualquiera puede enviar con correo electrónico para incluir ideas de doodles a Google en:  proposals@google.com


domingo, 17 de julio de 2016

Mujeres a la conquista del ajedrez

Conscientes de que en el mundo del ajedrez hay que hacer un gran esfuerzo de modernización y adaptación, se ha celebrado en Vitoria, del 13 al 15 de julio, el I Congreso Internacional por la Igualdad de las mujeres en el Ajedrez cn el objetivo de atraer a las mujeres al universo del Ajedrez, desde la acepción más amplia y moderna del concepto de mujer.

https://www.expochess.org/es/pages/expochess_2016/lakua/index_2016.phpCon ponentes de altura y profundidad como Judith Polgar (mejor ajedrecista de toda la Historia del Ajedrez moderno), Martha Fierro (secretaría de la comisión de la Mujer de la FIDE), Sabrina Vega (actual campeona de España) o Leontxo García (periodistas especializado en ajedrez), en estos 3 días se han debatido y analizado las causas, partiendo de la situación actual, para proponer métodos y medidas para lograr un aumento de la participación de las mujeres en todos los ámbitos del Ajedrez para asegurar la igualdad.


He aquí un artículo sobre las "Principales conclusiones del Congreso de Vitoria, para que las niñas no huyan del deporte mental", Ajedrez, qué hacer por la igualdad de las mujeres, escrito por Leontxo García: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/07/27/actualidad/1469625243_050625.html

El Congreso se enmarca dentro de un contexto más amplio, Expochess Vitoria-Gasteiz 2016,  un festival cultural que tiene como misión unir diferentes ramas del arte con el Ajedrez y la mujer para lograr la transversalidad cultural del universo ajedrecístico.

Resumen de actividades de Exposchess Vitoria-Gasteiz 2016



domingo, 7 de febrero de 2016

El retablo de las maravillas

por María Jesús Lamarca Lapuente

Mientras los unos escarban los huesos de Cervantes y los otros confunden el ante omnia con Antonia, como en uno de sus entremeses; y aunque para la ocasión no hayan querido tratar el tema cervantino ni de lejos, esta semana carnavalesca, ambas camarillas y los pregoneros de nuestra época, los medios de comunicación de masas, nos han deleitado a todos los madrileños con su particular versión, actualizada y revisada, del famoso entremés cervantino: El retablo de las maravillas.  

Cuatrocientos años después, las calles de Madrid han sido el escenario de una versión curiosa y sorprendente del celebrado entremés. Una función insólita protagonizada por Titiriteros desde abajo, avatares analógicos o sosias toscos del Chanfalla y la Chirinos cervantinos, y a la que han asistido no sólo el pueblo llano y las autoridades (el nuevo poder oficial), sino también Pedro Capacho (el escribano y sus voceros), y hasta el furriel de compañías al toque de trompeta con el sable y 30 hombres armados si es preciso, para que nos demos cuenta de quién ostenta el poder de verdad: ¡Cuerpo de Dios con los villanos! ¡Esperad! Para acto seguido, meter mano a la espada y acuchillarse con todos. Como dice Chirinos al final del Retablo, descolgando la manta: El diablo ha sido la trompeta y la ven[i]da de los hombres de armas; parece que los llamaron con campanilla. Y el resultado: el entremés a palos acaba, bajo una bocanada y cachiporras de realidad, camino de la comisaría en un furgón blindado, con destino a la Audiencia Nacional.

Tras décadas en la cosa municipal madrileña, en los sufrientes márgenes y derroteros de una ausente e ignominiosa política pública cultural por parte del PP, y tras la llegada de otra nueva hornada con renovados ímpetus políticos y sociales, pero de triste estantigua cultural y parva creatividad (Ahora Madrid) que confunde la cultura con lo que hubiera debido ser una natural participación en la vida pública tras años de dictadura y transición hacia una democracia que nunca se produjo excepto para los de siempre, estaba cantado que sólo había que esperar al Carnaval para continuar con la monserga de la Cabalgata y el consiguiente desfile de los guardianes de las esencias, los danzantes y bandas de música arrogándose para sí mismos el papel de fieles garantes del orden, las costumbres y hasta la estrella de oriente, que sorprendentemente, guía los principios de la civilización occidental.

El contrapunto no se hizo esperar hasta el límite de establecerse una lucha absurda, llevada al paroxismo en el plano simbólico, entre las tropas del villancico por un lado, y las milicias de la batukada y los timbales, por otro. Si algo hay que agradecer a este momento histórico es que por fin en este país de pandereta y asonadas, hemos abandonado la espiral de las marchas militares para sustituirla, al parecer, por las líneas continuas de las “narrativas” a modo de paralelas que nunca se cruzan, y aun así, ¡toquemos madera y, como Les Luthiers, encomendémonos a Thales cuando como en el teorema, las paralelas sean cortadas por dos transversales, dos transversales!

Cuando los medios de comunicación de la caverna anunciaban el programa carnavalesco con visos aparentes de objetividad, me barruntaba, a la vista de la programación de ese gran retablo que es el Carnaval en una ciudad como Madrid, por la "Poca balumba trae este autor para tan gran retablo. Todo debe ser de maravilla", que las comadrejas aguardaban, impacientes el día del estreno, para sacar a la luz sus titulares, previamente ideados y consensuados para que el esperado desaguisado cultural apareciera como portada de ciertos diarios, tal cual, “Títeres proetarras en el Carnaval de Carmena”. Mis temores no eran errados, lo que yo no sabía era hasta dónde y a quiénes, como en el Retablo de las maravillas original, iban a salpicar las aguas imaginarias de las fuentes del Jordán.

Cándidamente creen y a veces hasta avasallando con sus ideas tenaces e inflexibles, los muchos Montieles que hoy nos traen los retablos de las maravillas que les han enviado a llamar de la Corte los señores cofrades de los hospitales, porque no hay autor de comedias en ella, y perecen los hospitales, y con mi (su) ida se remediará todo. Lo que no saben los Montieles de hoy ni tampoco las autoridades actuales -sean de trapo, palo, carne o piel- y figuren de alcaldes, jueces, gobernadores, regidores, furrieles o escribanos, es que el público del siglo XXI, a diferencia de los del siglo de Oro –y estamos hablando de las gentes del pueblo de hace 400 años y de una sociedad en la que la mayor parte era iletrada, no han avanzado tanto culturalmente hablando e incluso en el presente, al contrario que antaño, el público mayoritario es incapaz de distinguir un títere de un titiritero y lo que es más vergonzoso todavía, no sabe diferenciar lo real de lo que es figurado. Y ni mencionemos ya otras sutilezas autorreferenciales, como el metateatro o la existencia de más de un marco lingüístico, referencial, conceptual, etc. hasta el punto que, algunos, portan el marco por cabeza, sea o no Carnaval.

A esos extremos de rudeza mental hemos llegado en una sociedad como la madrileña, pues parece que en otras partes de la geografía no se han producido las mismas confusiones cuando encarnan representaciones parecidas (dejando al margen la negligencia grave del aprendiz de programador cultural, por destinarla a público infantil). Como digo, a esos extremos de zafiedad intelectual hemos llegado cuando en una obra de teatro, el público asistente no es capaz de discernir más de un plano narrativo o una yuxtaposición del desarrollo dramático entre un plano real y otro figurado y más en el caso que nos ocupa pues si en la obra cervantina eran 2 los planos puestos sobre la mesa o marcos: ((entremés (retablo) entremés)); aquí, tratándose de las 3 intersecciones (((realidad ((entremés (retablo) entremés)) realidad))) que se dan en este gran metateatro que es la política municipal madrileña y sus públicos acólitos de uno y otro bando, no cabía esperar otra cosa, mas que la farsa acabara en tragedia.

Como dice el alcalde Benito Repollo del Retablo“Mirad, escribano Pedro Capacho, haced vos que me hablen a derechas, que yo entenderé a pie llano; vos, que sois leído y escribido, podéis entender esas algarabías de allende, que yo no”. Y lo curioso es que se ha producido mucho más griterío y algarabía que en la obra de Cervantes, fuera ya del retablo. No han faltado los personajes de ficción apalabrados como en el retablo cervantino de antaño, hogaño hechos pluma y carne: un Sansón abrazado a las columnas del templo, el toro que mató al ganapán en Salamanca, una manada de ratones, el agua de la fuente del santo río Jordán, dos docenas de leones rampantes y de osos colmeneros y hasta la doncella Herodías, bailando tan galana y compuesta que verán maravillas.

Claro que gran parte de las reacciones de leones rampantes y osos colmeneros se debe a la creación de los sabios Tontonelos de hoy por no saber componer retablos como los de antes, y mucho menos si nos ponemos a comparar a estos fazedores de entuertos con el manco, porque para estos fervientes fugitivos de la obra cerrada, salvo honrosas excepciones, todo está como en el título de Kafka, a medio cocer y en proceso. Y para un cuarto desarrollo dramático, esta vez en tono de tragedia, el proceso kafkiano que les va a caer encima a estos ingenuos Joseh K. devenidos en titiriteros será una pesadilla convertida en realidad. Una realidad que ha resultado ser muchísimo más disparatada y dura que cualquier ficción de cachiporra. Nada menos que toda una Audiencia Nacional, cuando debiera ser la Real Academia de la Lengua, quien juzgara tamaño dislate narrativo puesto sobre las tablas de un cajón de títeres. Señores de la RAE ¿ninguno se pronuncia?

Ante la creciente caterva de policías y fiscales que espigan los tropos y figuras del lenguaje dentro de los 140 caracteres, así como la proliferación de jueces del discurso, esperemos que al menos, en el juicio de los titiriteros, exijan la presencia de lingüistas, retóricos y catedráticos de literatura, así como de miembros de la RAE y otros peritos en lunas como expertos porque, tal cual andan la educación y la cultura en este país, ni los dos titiriteros ni el resto del público, saldremos nunca de esta enorme farsa.

“Señor autor, haga, si puede, que no salgan figuras que nos alboroten; y no lo digo por mí, sino por estas mochachas, que no les ha quedado gota de sangre en el cuerpo, de la ferocidad del toro.”

¡Échense todos, échense todos! ¡Húcho ho!, ¡húcho ho!, ¡húcho ho!

Nada nuevo bajo el sol de este imperio donde se siguen exigiendo estatutos de limpieza de sangre y legitimidad de nacimiento para ejercer derechos democráticos, aunque la narrativa cambie de sintaxis y los otros y los unos continúen mapeando y apatrullando la ciudad, a bastonazos. Unos en sentido metafórico y otros, literal. ¡Húcho ho!, ¡húcho ho!, ¡húcho ho!

sábado, 19 de diciembre de 2015

¿Qué es el TTP?

Genial vídeo sobre el TPP (Acuerdo de Asociación Transpacífico de Libre Comercio o Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, en inglés Trans-Pacific Partnership) y sus impactos sobre la propiedad intelectual, el medio ambiente y los derechos sociales. Este acuerdo, que es un tratado de libre comercio entre varios países de la cuenca del Pacífico es complementario del TTIP (Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión) entre Estados Unidos y la Unión Europea.



lunes, 9 de noviembre de 2015

Recuperando nuestros ríos: II Marcha por el Manzanares

II Marcha por el río Manzanares con el fin de reivindicar la recuperación del uso público de la zona de servidumbre (5 metros a cada lado de la orilla del río) a su paso por Madrid (desde Madrid Río hasta El Pardo). En este paseo, que partió desde la Puerta del Rey (Madrid Río) hasta Somontes, comprobamos que dicho espacio está ocupado ilegalmente por infraestructuras de todo tipo (autovías, puentes...), por entidades de la propia administración y por otras concesiones a instituciones privadas.

Con un guía inigualable, Juan García Vicente de Ecologistas en Acción, paseamos por las orillas del Manzanares para recuperar nuestros ríos y para hacer posible que andar por sus orillas desde la ciudad hasta El Pardo, sea un realidad.
Asistentes a la II Marcha por el río Manzanares