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domingo, 16 de junio de 2013

Tecnologías y Derechos fundamentales. Entrevista a Javier de la Cueva

Excelente y clarificadora entrevista a Javier de la Cueva, realizada en La Laboral, Centro de Arte y Creación Industrial en Gijón (Asturias)sobre Derecho, Tecnología, Copyleft y Derechos fundamentales.


viernes, 29 de marzo de 2013

Documental Hello World Processing para programar con creatividad

Hello World! Processing es un excelente documental sobre Processing, un lenguaje de programación abierto para conjugar arte y tecnología. Realizado por Abelardo Gil-Fournier y Raúl Alaejos es una producción de Ultra-lab. Aunque no vayáis a utilizar la herramienta -aunque os lo aconsejo a todos los artistas digitales- el documental refleja a la perfección las nuevas tendencias del arte y la creación actuales y, sobre todo, aporta una visión muy esclarecedora sobre la cultura transformadora que está en marcha: la cultura del procomún. Con subtítulos en español.



Y sobre el procomún: http://medialab-prado.es/article/video_que_es_el_procomun


martes, 14 de abril de 2009

La edición digital e hipertextual

"Ningún sistema pictográfico, ideográfico o jeroglífico de escritura tiene el poder destribalizador del alfabeto fonético. Ninguna otra escritura, sino la fonética, ha sacado jamás al hombre del mundo posesivo, de interdependencia total y de relación mutua, que es la red auditiva. Desde aquel mundo mágico y resonante de relaciones simultáneas que es el espacio oral y acústico, sólo existe un camino hacia la libertad e independencia del hombre destribalizado. Este camino es el alfabeto fonético."
M. McLuhan: "La galaxia Gutenberg".

"No tengo nada para decir, sólo para mostrar".
Walter Benjamin: "El libro de los Pasajes".

Frente a la imprenta, la máquina de escribir introdujo cierta autonomía en la producción de textos. Mark Twain (1835-1910) fue el primer autor en la historia que escribió sus manuscritos en máquina de escribir y, de esta forma, Las aventuras de Tom Sawyer se convirtieron en la primera obra tecleada a máquina y entregada por el autor de forma no manuscrita para su publicación. Hasta la década de 1960 la principal forma de edición industrial fue la linotipia, una máquina que no opera ya con tipos de imprenta, sino con matrices o pequeñas piezas metálicas que llevan socavadas en los bordes el molde de la letra y que se van colocando formando las palabras y las líneas.

El proceso de impresión se basa en en la obtención de páginas o pliegos impresos, según una maqueta. Existen muchas técnicas de impresión diferentes como la impresión en offset, uno de los sistemas más utilizados por la buena combinación de calidad y economía y que se realiza a través de máquinas de pliegos o rotativas de uno o más colores utilizando planchas preparadas; el huecograbado, que se lleva a cabo en rotativas por medido de cilindros grabados; la impresión flexográfica que se realiza en rotativas o máquinas de pliegos por medio de clichés en distintos soportes como cartón, papel o plástico; la serigrafía que utiliza pantallas de tela sobre distintos soportes, etc.

A estas técnicas les ha salido un serio competidor que es la impresión digital tras el desarrollo y comercialización de los ordenadores que, por vez primera, permiten la edición electrónica. El primer ordenador electrónico fue construido por John V. Atanasoff y Clifford Berry en 1940 y sólo tenía capacidad matemática, pero a partir de ese año surgen ordenadores con distintos fines. No fue hasta la aparición de los ordenadores de tercera generación que, construidos con circuitos integrados, hicieron posible la disminución de su tamaño, cuando se populariza su uso. En 1981 se comercializan los primeros PCs y a lo largo de la década de los 80, empieza la utilización masiva de los procesadores de texto que traen nuevas funcionalidades para sus usuarios y ofrecen a los propios autores la capacidad de borrar, mover, buscar, reemplazar, copiar e insertar texto a voluntad; además, los procesadores permiten otras funcionalidades nuevas que la máquina de escribir no toleraba, como formatear el texto cambiando la tipografía y el tamaño de las fuentes, establecer un determinado formato de párrafo, cambiar y justificar los márgenes y líneas, comprimir o expandir letras y espacios, añadir bordes y recuadros, crear tablas y viñetas, añadir números de página, insertar cabeceras y pies de páginas; en suma, lo que se conoce como maquetar el documento, para después guardarlo, "editarlo", reutilizarlo, modificarlo y/o imprimirlo. Pero además de procesadores de texto, a lo largo de este período se han desarrollado programas más complejos que tienen como fin maquetar y diseñar de forma profesional y hoy existen en el mercado herramientas específicas tales como QuarkXpress, Adobe InDesign, etc.

Definiendo el estilo de párrafos con un procesador de textos y uso del programa QuarkXPress

Pocos años después de su aparición, los ordenadores no sólo se han convertido en máquinas literarias, sino también en máquinas artísticas. Los ordenadores permiten capacidades multimedia y ofrecen la posibilidad de, utilizando el procesador de textos, añadir imágenes estáticas y en movimiento, insertar audio, vídeo, etc. Los llamados procesadores de texto inteligentes incluyen patrones de estilo que permiten utilizar texto utilizando plantillas e incluyen diccionarios, tesauros, analizadores léxicos y gramaticales, etc. que realizan la revisión de la ortografía y sintaxis en diferentes idiomas, ofrecen sinónimos, corrección automática de errores, resumen automático del documento, etc. También es posible crear páginas web utilizando un simple procesador de textos, aunque para crear hipertextos de mayor complejidad es aconsejable utilizar otro tipo de herramientas específicas que permitan la generación, edición y gestión de hipertextos de forma automática o semiautomática.

Entre 1984 y 1995 surgen las primeras herramientas de autoría para crear hipertextos independientes, los llamados sistemas pre-web, pero la eclosión de la World Wide Web hace que la mayor parte de estas aplicaciones se reconviertan para poder integrarse en la red. A partir de 1995, se desarrollan un gran número de sistemas de gestión de hipertextos para la Web. Si en un primer momento, para construir una página web mediante un editor de HTML, había que tener conocimientos previos y extensos de este lenguaje, ya que se trabajaba en código fuente, el gran avance llegó con la aparición de los llamados editores WYSIWYG (abreviatura de What You See Is What You Get, es decir, "lo que ves es lo que obtienes"). Se trata de programas en los que ya no hay que trabajar con el código fuente en lenguaje HTML, sino directamente en lenguaje natural y que nos muestran lo que realmente se va a ver en pantalla y no el código subyacente, por lo que podríamos denominarlos editores visuales. Sin embargo, aunque muy perfeccionados, estos editores siguen generando códigos que en muchos casos ocasionan problemas de accesibilidad cuando los autores no conocen realmente el funcionamiento de la Web.

Hoy existen potentes editores y generadores de páginas web que facilitan la construcción de grandes y complejos sitios web sin tener ningún conocimiento de lenguaje HTML y que elaboran de forman automática HTML, además de JavaScript o CSS Hojas de Estilo (Cascading Style Sheets) para dotar a las páginas de una maquetación y un estilo uniformes, junto con la posibilidad de crear mapas de imágenes, mapas del sito web, tablas de contenido, etc., y que incluyen, entre otros muchas prestaciones, facilitar la publicación del sitio web dentro de la World Wide Web de forma automática. Por su parte, las herramientas y tecnologías de la la llamada Web 2.0 han facilitado y simplificado enormemente la labor de publicación ofreciendo plantillas y otros mecanismos de maquetación, edición y subida a la red. De ahí la rapidísima y abundante proliferación de blogs que se han producido en los últimos años.

La aparición de Internet y, más concretamente, de la Web ha cambiado profundamente el concepto de edición, no sólo por el cambio que ha supuesto pasar de la edición por medios mecánicos a la edición digitalizada, sino por la facilidad con que ahora se lleva a cabo este proceso, ya que cualquier autor o cualquier persona puede "colgar" obras en la red y a la vez acceder a cualquier publicación accesible en ella.

Tradicionalmente, se ha entendido por edición el proceso mediante el cual se divulga una obra de cualquier tipo en cualquier medio. En relación con la imprenta, el concepto de edición posee dos acepciones o significados distintos. El primero se refiere a la edición como el proceso previo de publicación y el segundo se refiere a la edición como el proceso que abarca tanto la creación de los originales mecánicos en la imprenta o tipografía, esto es, la composición o elaboración del texto en tipos móviles, como al proceso físico de confección del libro.

Cualquier obra que haya sido divulgada, bien sea en formato de libro o en cualquier otro formato se considera editada. En caso contrario, estamos ante una obra inédita. En sentido estricto, si se vuelve a imprimir o divulgar esa obra sin cambios, se denomina "reimpresión". Si, por el contrario, sufre algún tipo de modificación sustancial como ampliaciones, revisiones, correcciones, supresiones, añadidos u otros, se denomina "nueva edición", agregándosele el número correspondiente (primera, segunda, tercera edición, etc).

De igual forma, la edición digital comprende 2 procesos distintos y que a menudo se confunden, por una lado el proceso que comprende la digitalización de obras que se ofrecen en cualquier soporte digital bien sea en red (Internet, intranet) o fuera de ella, en el primer caso se utilizan soportes digitales magnéticos como discos duros y, en el segundo, la edición se suele realizar en soportes ópticos como CDs, DVDs, etc. aunque en ambos casos no se necesita imprimir la obra para que se considere editada, sino sólo que esté accesible; y por otro lado, también se denomina edición digital el proceso en cuya preimpresión e impresión se utilizan tecnologías digitales. En ambos casos, se trata de que la obra a editar está compuesta de un archivo digital en cualquier formato de archivo como pdf, html, txt, jpg, etc. pero en el último caso, se siguen precisando las técnicas propias de la imprenta y el uso de maquinaria, tintas, papel, etc. La impresión digital ha perfeccionado y facilitado las funciones clásicas de la impresión, pero ésta sigue siendo lenta en comparación con la velocidad de los flujos electrónicos.

En 1904 se desarrolló la impresión en offset, usada también en la actualidad y que supuso un nuevo impulso para el medio impreso. Sin embargo, este tipo de impresión presenta una gran complejidad y un gran coste de producción por lo que se hace necesario realizar una tirada mínima de ejemplares para que el coste sea viable. Por el contrario, la impresión digital permite, por medio de pequeñas máquinas y en un espacio de tiempo más corto y a un coste menor, imprimir pequeñas tiradas. Esto supone que las editoriales ya no tienen que descatalogar libros ni preocuparse por su almacenamiento. Aunque la calidad es menor que la del offset, cada vez se van perfeccionando más las técnicas digitales y ya no existen diferencias apreciables, excepto para los muy expertos, entre ambos tipos de impresión.

A caballo entre la edición tradicional y la edición electrónica se encuentra la denominada impresión bajo demanda (en inglés POD ó Print On Demand) o impresión a la carta, que permite la impresión de ejemplares únicos a petición y con una alta calidad. Uno de los sitios pioneros en la red, ya que fue fundado en 1997 y continúa ofreciendo este servicio en la actualidad es Lighting Source con sedes en Estados Unidos y Reino Unido. Esta forma de "impresión al instante" permite eliminar tanto los costes de almacenamiento, como los de distribución física y, para dar este servicio, no se necesita mucho espacio material, sino un único punto físico que cuente con la maquinaria y las tecnologías apropiadas de hardware y software para la impresión bajo demanda. De esta forma, un gran número de obras que jamás hubieran sido impresas por los medios tradicionales o que han quedado fuera del mercado editorial por la razón que sea: por tener el copyright expirado, por por haberse agotado los fondos, por no ser económicamente rentables, etc; pueden ser ahora recuperadas y reeditadas, o pueden ver la luz por primera vez. También es posible imprimir únicamente los capítulos que interesan. Esta última opción es muy interesante en el caso de manuales, libros técnicos, etc.

Ya existe una librería en Londres, la librería Blackwell, que ofrece un servicio llamado Book Express. Se trata de una máquina que imprime más de 100 páginas al minuto, las ajusta, corta, guillotina y encuaderna en tapa dura y todo ello al momento tras elegir la obra de entre un catálogo con más de un millón de títulos. (Ver reportaje en la Mediateca de RTVE).

Lo cierto es que cada vez es mayor el número de obras digitalizadas y ya no se trata sólo de artículos de revistas científicas, periódicos, informes económicos, enciclopedias, etc. sino que cada día crece el número de obras que aparecen en catálogos accesibles online.

En el caso del hipertexto, sus funcionalidades escapan de la página en papel para encaramarse y mostrarse en la pantalla. La edición, el almacenamiento en nuevos soportes tanto de tipo magnético (discos duros de todo tipo, tarjetas de memoria, etc.) como óptico (C-ROM, CD-Audio, DVD), y el acceso directo y en línea son, si no un fuerte competidor excluyente de la edición en papel, sí una nueva alternativa que emerge con gran fuerza y dinamismo, y ya existen programas que, de forma automática, convierten los archivos HTML en formatos imprimibles.

La aparición del hipertexto y de la WWW ha creado nuevas profesiones técnicas como el diseñador de webs y una nueva disciplina, la arquitectura de la información puesto que en la creación de un hipertexto importa tanto organizar y estructurar el contenido de la información como la la presentación visual y funcional de éste para su utilización mediante la interfaz.

Si en los primeros tiempos se precisaba conocer al dedillo el lenguaje HTML, actualmente existen programas que nos permiten escribir hipertextos o blogs sin tener ningún conocimiento previo, sin embargo, diseñar un hipertexto que ofrezca capacidades dinámicas e interactivas es una labor bastante compleja y requiere de conocimientos que tienen que ver no sólo con el diseño de presentación visual, sino también con el diseño estructural, navegacional, funcional, etc. y se precisan conocimientos relacionados con diferentes facetas como son usabilidad, accesibilidad, interactividad, creación, conectividad y acceso a bases de datos, conocimientos sobre multimedia, lenguajes hipertextuales, protocolos, servidores, uso de metadatos, etc.

A menudo, la creación de un hipertexto es una labor conjunta de varios expertos y así, junto al autor del contenido de los documentos, hace su aparición el webmaster que es la persona que mantiene, gestiona y actualiza las páginas. En ocasiones, el webmaster ni siquiera es el autor del diseño original pues es muy común descargar esta tarea en empresas y trabajadores especializados en arquitectura de la información, pero la función del webmaster es similar a la del impresor en el medio impreso, ya que es quien da forma externa a un contenido intelectual. De esta forma, hacer un buen sitio web se ha convertido en un arte y una técnica sumamente complejas.

Susana Pajares Tosca, allá por 1998, en su artículo Algunos cambios necesarios publicado en Hipertulia de la Revista Espéculo afirmaba: "el hipertexto propugna que se 'mire al texto', haciendo consciente al lector de que las decisiones en la edición también llevan una carga semántica. Por eso es imprescindible que el autor de hipertexto sea su propio editor, pues no puede dejar en manos de otro una parte importante del proceso de composición del texto". Y sigue: "Como nuevos renacentistas, los escritores de hipertexto han de ser capaces de dominar varios lenguajes (el oral, el escrito, el visual, el informático...) y de combinarlos para construir su texto".

Lo cierto es que dada la gran variedad de documentos y recursos que se pueden construir para la Web ya que ésta se ha convertido en la interfaz de acceso tanto para acceder a documentos simples de texto, como para acceder a complejos servicios web como es el caso de bibliotecas digitales, bancos online, etc; se precisarán distintos enfoques y distintos tipos de autores y responsables de las distintas facetas de edición de un hipertexto, dependiendo de si lo que prima es el contenido de la información en sí misma o su usabilidad. No es lo mismo poner una novela en la red (bastará con crear un archivo pdf sin siquiera enlaces) que colgar un manual de instrucciones (la mejor solución para los llamados "libros herramienta", esto es, manuales, enciclopedias, guías, obras técnicas especializadas, etc. suele ser un hipertexto en formato PDF (Portable Document Format) o HTML, que cuente con una tabla de contenido e índices para acceder a a la información que interese de forma no lineal). Y, por supuesto, la creación, gestión y mantenimiento de cualquiera de los documentos anteriores -novela o manual- no tiene nada que ver con el diseño de un portal que ofrezca diferentes servicios.

La industria editorial tradicional sintió pánico ante la aparición de los primeros soportes electrónicos de lectura que simulaban la forma de un libro tradicional (SoftBook, Rocket eBook, etc.), pero estos soportes no han gozado de mucha aceptación y popularidad y muchos de estos proyectos se abandonaron. El fracaso se debió, en parte, a que el formato libro seguía siendo un soporte mucho más portable y fácil de leer que la pantalla, pero también a que en la red están disponibles gratuitamente y accesibles al momento, un gran número de obras digitalizadas en distintos formatos, entre los que destaca por su popularidad y uso, el formato pdf. Otra cosa distinta está ocurriendo con los nuevos dispositivos de libros electrónicos que imitan el papel y utilizan la tinta electrónica, como kindle, ya que son muy portables y su uso se ha extendido en el último año. La última versión de este dispositivo ya permite leer periódicos y tiene una capacidad de memoria de 3,3 GB para almacenar 3.500 libros. La pantalla es de tamaño cercano al DIN-A4 y posee una gran resolución para mostrar gráficos e imágenes. (Un kindle más grande para leer periódicos, El País, 7-5-09).

El formato PDF se ha convertido en un estándar para la publicación en red y es utilizado por muchos editores y autores ya que conserva la forma exacta de los documentos para su visualización e impresión. Además, este formato permite incluir imágenes y audio, y ofrece la posibilidad de navegar por medio de marcas de hipertexto, enlaces, etc. y ahora permite arquitectura XML. Para leer documentos PDF únicamente es preciso disponer de un programa de lectura que se puede descargar de forma gratuita desde Internet (Adobe Reader) Aunque este formato es conocido, sobre todo, por su uso y comercialización por parte de la firma Adobe, se trata de un formato no propietario y existen programas gratuitos con los que editar y visualizar archivos .pdf. Es el caso del editor Ghostscript, que, junto con el visualizador Ghostum permiten crear y visualizar archivos en formato PDF (Portable Document Format).

Otro lector similar a Adobe Reader fue el e-book Microsoft Reader, creado por la omnipresente firma de Bill Gates, del que no se han hecho nuevas versiones desde 2002. También es posible crear ebooks convirtiendo archivos HTML, marcados de acuerdo con los estándares definidos por la Open eBook Fundation. E, incluso, podemos usar el Servicio Web gratuito eBook Express que admite prácticamente convertir cualquier tipo de texto y devuelve rápidamente un eBook tanto con el formato de Microsoft como con el de Adobe o para PDAs. También hay que destacar MobiPocket Reader, otro editor que permite crear e-books importando archivos pdf o de Word y que sirve tanto para PCs, como para PDAs u ordenadores de bolsillo.

Sin duda, los e-books más utilizados son los de Adobe Reader que permite la lectura, navegación y visualización, pero otros programas añadidos hacen posible la escritura. Y existen e-books para PDAs u ordenadores de bolsillo, para móviles, etc. Muchos de estos e-books ofrecen nuevas funcionalidades como búsquedas simples y avanzadas, agregar y modificar marcadores, destacar texto, añadir notas, guardar favoritos y puntos de interés, zoom para ampliar o reducir el tamaño del texto y acomodar la lectura al gusto del lector, traducción automática, lectura mediante la aplicación de voz en audio, imprimir, ir a la página siguiente o a otra página determinada, etc. Por ejemplo, eBrary es otro lector pdf que ofrece numerosas funcionalidades como búsquedas simples y avanzadas, agregar y modificar marcadores, destacar texto, añadir notas, guardar favoritos y puntos de interés, zoom para ampliar o reducir el tamaño del texto y acomodar la lectura al gusto del lector, etc.

Un paso más allá del PDF, lo constituye Issuu. Creado por dos emprendedores daneses, se trata de una hemeroteca online que permite a cualquier persona, tras crear una cuenta gratuita, subir a Internet documentos en formato PDF, convertirlos en una revista interactiva que se puede ver en la propia web o que puede ser integrada en otras páginas o blogs, así como compartirlos con millones de usuarios. Además, se puede acceder libremente a otras muchas publicaciones en diferentes idiomas y temáticas. Y no hace falta descargar nada. El diseño resultante cuando se utiliza esta nueva herramienta es espectacular, vistoso y muy dinámico, y por eso se utiliza no sólo para la edición de libros, revistas y otros documentos, sino también para la publicación de catálogos, revistas de arte, ciencia, cómics, etc. Como muestra, echen un vistazo a la revista Arte y letras suplemento cultural del diario Información, o a ArteFacto revista cultural de todas las artes, o al más atrevido a LAB Magazine 4 basado casi exclusivamente en la la utilización de la imagen artística y el audio.

Por otro lado, iniciativas como Wikilibros, la Biblioteca Virtual Cervantes, Google Books o el veterano Internet Archive que tiene la misión de recuperar en formato digital todo el legado cultural humano, ya sea en vídeo, sonido, imágenes, o texto; permiten a los usuarios de Internet disponer de miles de obras y recursos en línea, o incluso el acceso a cualquier otro tipo de documento web accesible desde cualquier buscador, son también parte del fracaso de los libros electrónicos de pago y el caballo de batalla de la industria editorial tradicional.

Búsqueda de libros en Google. http://books.google.es/
Término de búsqueda: El Quijote

Búsqueda de Libros Google.
Acceso directo a la obra de la colección Austral. http://books.google.es/

Y cada día surgen nuevas iniciativas de acceso a obras en línea como Google Académico que permite búsquedas en artículos de periódicos, resúmenes y demás material académico de referencia o todas las iniciativas surgidas al calor de la filosofía wiki. Por ejemplo Wikimedia, además de desarrollar la popular enciclopedia Wikipedia que ha logrado hacer sombra a la mismísima Enciclopedia Británica, ha puesto en marcha varios proyectos como Wikibooks para poner a disposición de cualquier persona libros de texto, manuales, tutoriales u otros textos pedagógicos de contenido libre y de acceso gratuito; Wikinoticias una fuente de noticias de contenido libre, o Wikiversidad, una universidad libre y gratuita en proceso de creación con objeto de crear cursos en línea de acceso libre y gratuito, etc.

Pero también existen batallas dentro de la propia edición digital en la red. Como respuesta al anuncio de la empresa americana Google de prentender digitalizar 15 millones de libros de grandes bibliotecas americanas e inglesas para que estén disponibles a texto completo en la red a través de Google Books, la Unión Europea lanzó su proyecto de Biblioteca Digital Europea según el cual, se propone dar acceso a no menos de 6 millones de libros, manuscritos, fotografías, películas, documentos y otros bienes culturales en 2010 para facilitar el acceso al patrimonio común europeo. El portal Europeana se apoya en la antigua Biblioteca Europea que hasta ahora centraliza el acceso a las bibliotecas nacionales europeas.

También destaca el proyecto de Biblioteca Digital Mundial, lanzado por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos con el apoyo de la UNESCO, que ya ha abierto sus puertas -o ventanas- en Internet. Su objetivo es nutrirse de fondos de todo tipo: libros, grabados, manuscritos, mapas, fotografías, vídeos, etc. desde el 8.000 a.C. hasta el presente.

Las posibilidades de Internet como medio de transmisión y distribución de contenidos y como medio de comercialización son indiscutibles. De igual forma, la existencia de una biblioteca universal digital cuya interfaz de acceso sea la World Wide Web es hoy una realidad posible. Y una de sus mayores potencialidades es el acceso a las obras no por las clásicas 8 áreas de la descripción bibliográfica: título y mención de responsabilidad, edición, tipo de publicación, etc; sino mediante la consulta en un buscador por cualquier palabra que contenga un libro. Así pues, la digitalización no sólo cambia radicalmente los modos de producción y distribución editorial, sino también las formas de acceso, catalogación, clasificación e indización, descripción bibliográfica/documental, depósito y conservación, búsqueda y recuperación de documentos, y todos los trabajos técnicos tradicionales de bibliotecas y archivos.

Uno de los principales problemas para poner en relación al autor con los lectores de sus obras es la distribución. La tecnología digital rompe la brecha entre autor y lectores acercándolos mediante un simple clic de ratón y permite el intercambio de ideas por otros métodos como el correo electrónico, formularios en línea, etc. Por ejemplo, la mayor librería en línea del mundo, Amazon, permite a los autores de los libros que comercializa, escribir sus propios blogs y ponerse en contacto con sus lectores por medio de una herramienta llamada Amazon Connect. Lo cierto es que los libros electrónicos han triunfado en el campo de las obras de referencia (enciclopedias, diccionarios, atlas, etc.), que precisan una actualización continua y una lectura no secuencial, pero no en las obras de ficción. Diez años después de la explosión digital se publican más libros impresos que nunca y las ventas editoriales crecen. Solamente en España se publican más de 700.000 novedades al año. Sin embargo, las editoriales tradicionales no saben cómo responder a los retos de la red y los nuevos editores con negocios en línea están adelantándose a la industria editorial que sigue anclada en unos métodos tradicionales de producción, promoción, distribución y venta que poco a poco van quedando obsoletos.

En los últimos años, el sector editorial tanto en España como en el resto del mundo, ha sufrido grandes transformaciones que han repercutido sobre los procesos de calidad en la producción editorial. Por un lado, la concentración editorial y por otro, la competitividad exacerbada que conduce a reducción de costes y plantillas, han desembocado en una oferta editorial pobre y destinada más al consumo rápido que a la calidad en forma y contenido. Lo cierto es que la industria editorial, con algunas excepciones, no ha cuidado bien ni a autores (incluyendo en este título a todos los profesionales del libro desde los autores propiamente dichos hasta los encuadernadores, pasando por correctores, traductores, ilustradores, impresores, etc.) ni a lectores. No es de extrañar que tanto unos como otros quieran independizarse de intermediarios (editoriales, grandes imprentas, librerías, etc.) que, con las tecnologías actuales, sobran si no se renuevan y ofrecen otra serie de servicios más que la simple comercialización y distribución.

Sin duda, el formato PDF permite llevar a formato digital excelentes reproducciones de ediciones cuidadas desde el punto de vista editorial, tipográfico, estilístico. La edición entendida como obra de arte. Este formato es ideal para reproducir publicaciones con valor histórico o valor artístico en el diseño, ya se trate de manuscritos u obras impresas. Un ejemplo es la

Como ejemplo de este tipo de reproducciones en línea, se puede consultar la revista Nova Iberia 1. Revista del Comissariat de Propaganda de la Generaitat de Catalunya en su edición pdf que reproduce el original.

Nova Iberia 1. Revista del Comissariat de Propaganda de la Generalitat de Catalunya. Enero, 1937. http://www.saregune.net/ikasi/hezigune/html/irudiak/nova_iberia_n1_low.pdf

Una de las páginas más completas sobre tipografía, desarrollo y evolución de la imprenta desde sus inicios hasta la actualidad es la web Unostiposduros: Teoría y práctica de la tipografía. Su consulta periódica es imprescindible para los profesionales y amantes de la tipografía y de la edición en general.

Otro ejemplo distinto de edición, que combina el texto con los recursos audiovisuales, es la fábula en línea Aucassin et Nicolette que conjugael mundo medieval del siglo XII con el mundo digital actual del siglo XXI y que permite ver las ilustraciones del manuscrito clásico medieval a la vez que se oye la música en instrumentos musicales de la época.

E incluso hay individuos que, por medio de Flirk ofrecen sus propias galerías de joyas literarias, como el profesor de Diseño Tipográfico en el Instituto Politécnico de Milán, Giangorgio Fuga, a través de su galería Giò Fuga Type o la galería de José Patau por medio de su colección Type Specimens.

La edición en línea tiene numerosas aplicaciones en el campo de determinadas ciencias como la filología, la crítica textual, la bibliología, la codicología, la tipografía, la archivística, la paleografía y diplomática, la ecdótica o ciencia que tiene por objeto editar textos de la forma más fiel posible, etc. puesto que permite exhibir en línea distintas ediciones, hacer crítica comparada, crítica textual, etc. y tener acceso a determinados documentos que, de otra forma, no estarían accesibles. También existen las llamadas ediciones genéticas, esto es, la posibilidad de estudiar la generación de un texto literario poniéndolo en relación con otros textos, borradores y variantes, situarlo y analizarlo en contexto, etc.

Joseph J. Esposito en su artículo The processed book (publicado en la revista FirstMonday, Vol. 8, Num. 3, 3 march 2003), habla de que cada libro en su forma electrónica, además del contenido, contará con uno o todos los aspectos siguientes: un texto auto-referenciado (el aparato crítico y estadístico del texto), un portal (el hipertexto), una plataforma (facilitación del rol de ser referenciado por otros), un componente de máquina (disponer de agentes inteligentes que puedan responder a otros agentes, motores de búsqueda y lectores humanos) y constituir un nodo de la red (la intertextualidad, la localización del texto en la red como una obra distribuida de uno o varios autores). Así pues, según este autor, el libro procesado permitirá desarrollar los siguientes aspectos:
  • el libro como portal
  • el libro como texto que se refiere a sí mismo
  • el libro como plataforma
  • el libro como un componente mecánico
  • el libro como nodo de una red
Un ejemplo de libro procesado, es por ejemplo, el libro de N. Katherine Hayles "Writing machines". Este libro, viene acompañado de dos extensiones que consisten en un suplemento en la red que incluye enlaces léxicos, el aparato didáctico y ofrece otras funcionalidades que no serían posibles en el libro impreso; y en una breve interpretación multimedia por parte de otro autor.


Mediawork Pamphlets "Writing Machines". (1. the book, 2. the web supplement and 3. the web take). http://mitpress.mit.edu/e-books/mediawork/

La tipografía ha sido una técnica y un arte en el que han intervenido artistas de otras disciplinas (dibujantes, ilustradores, pintores, diseñadores gráficos, delineantes, etc.). La edición de los nuevos libros digitales precisa, también, de expertos conocimientos informáticos para diseñar la interfaz y el término diseño del libro abarca una multiplicidad de aspectos que se refieren tanto al aspecto visual de presentación estética, como a la estructura formal de la organización del contenido y de la información, y a las posibilidades funcionales que ofrezca (multimedia, interactividad, etc).

Como se ha afirmado anteriormente, la edición digital y el acceso y distribución en línea permiten ahorrar costes editoriales en almacenamiento y distribución, pero también en papel. La industria editorial es una gran consumidora de papel y, en el caso de España, tal y como denuncia Greenpeace, se usa pasta de madera virgen procedente de los últimos bosques primarios del planeta. Las editoriales debieran tomar nota de estas críticas y utilizar no sólo papel reciclado o procedente de bosques gestionados con estrictos criterios ecológicos y sociales, sino también reducir o eliminar las impresiones de obras cuya reproducción no sea estrictamente necesaria plasmar en papel por quedar obsoletas rápidamente o porque la consulta y el acceso directo en línea son mucho más adecuados y funcionales, tipo manuales de instrucciones, enciclopedias, guías, etc.

Sin embargo, la digitalidad no sólo permite que los libros sean leídos en pantalla (monitor de ordenador o cualquier otro soporte electrónico de lectura, etc.), sino que crea un nuevo mercado para la impresión bajo demanda en lugares remotos, ya sea en las librerías o imprentas tradicionales actuales, pero transformadas para prestar este servicio, como en cualquier otro punto de acceso (universidades, bibliotecas, grandes superficies comerciales e incluso, en la oficina o en el propio hogar) que cuenten con las máquinas de impresión -e incluso encuadernación- y las tecnologías adecuadas para imprimir un archivo digital a la carta. Incluso se han desarrollado programas que permiten al usuario elegir el diseño y forma de la obra. Un ejemplo se puede ver en el siguiente vídeo: From blog to book, ofrecido por Cnet News, donde presentan una aplicación que permite diseñar un libro propio con contenido propio eligiendo entre diversas plantillas: libro de viajes, libro de poemas, etc. La librería virtual Lulu.com que edita obras bajo demanda, y que cuenta también con versión en español, permite que cualquier persona suba una obra a su archivo, diseñe las tapas, el lomo, las páginas, etc. y ponga precio a la obra. Se puede pagar en línea y ser enviada al domicilio del comprador, pero también puede venderse el contenido en Facebook o MySpace.

Internet permite la transmisión y recuperación de archivos de forma instantánea y de esta forma, no sólo los autores pueden autoeditarse en formato de eBook o cualquier otro tipo de archivo que pueda ser descargado de la red, sino que también pueden crear sus propias webs desde donde distribuir sus obras sin necesidad de intermediarios. Aunque también pueden encargar la labor de distribución a distintos servidores como buscadores, bibliotecas digitales o editoriales que ofrezcan catálogos online y se encarguen de transferir uno o varios tipos de contenidos, ya sean libros, artículos de revistas, música, vídeos, etc. En la red ya existen muchos portales y puntos de acceso que se han convertido en enormes repositorios de archivos en las distintas morfologías: texto, audio, vídeo, etc. En el caso de la música, hay que destacar la popularidad del formato mp3 y los numerosos puntos de acceso, venta y comercialización, de canciones distribuidas en este formato bien sea para descargarlos en los populares IPods de Apple o dispositivos similares, o para crear nuestros propios CDs o DVDs a la carta, con la posibilidad de acceder a la carátula e imprimirla. Y gracias a la ampliación del ancho de banda en las redes de transmisión, está sucediendo los mismo con los vídeos. Un ejemplo claro de este tipo de servicios es el ofrecido por Apple mediante el portal iTunes que se ha convertido en la mayor tienda de descargas de música y vídeo del mundo. Al igual, que el campo de los vídeos, el gran triunfador ha sido YouTube. Hasta la mismísima Biblioteca del Congreso de Estados Unidos se ha sometido a los dictados -o visionados- del gigante del vídeo y cuenta con un Canal propio que incluye una amplia galería de colecciones de películas e imágenes en movimiento, así como de podcasts.

Por su parte, el auge de la fotografía digital que, en unos pocos años ha desbancado a la fotografía analógica, ha conducido a la creación de numerosos puntos de impresión bajo demanda en línea y a la desaparición o transformación de los antiguos laboratorios de revelado de películas en laboratorios de impresión digital. Ahora es el usuario quien visualiza sus fotografías en la pantalla y/o las imprime en el hogar, pero también puede acudir a una tienda especializada en impresión digital, bien llevando sus fotos en soporte digital, o bien realizando el envío online para, posteriormente, obtener las copias impresas en papel.

Pero el nacimiento de los sistemas de información digital y de Internet, no sólo incluyen los sitios web y los formatos tipo PDF, también hay que destacar un nuevo tipo de edición que en apenas un par de años, se ha convertido en uno de los medios de publicación más populares, se trata de los blogs. El mundo de la edición abarca no sólo la edición de libros, revistas, música y vídeos, sino todos los tipos de información y un lugar destacado lo ocupan las noticias. La aparición de Internet y de la Web ha supuesto una revolución para todos los medios de comunicación en general, y para la prensa en particular. No sólo la mayoría de los periódicos cuentan ya con ediciones digitales, sino que hay muchos medios que ya sólo operan digitalmente. Además, la rapidez e inmediatez que permite la red ha dado origen a nuevas formas de hacer periodismo.

Además de texto, la digitalidad también permite editar de forma fácil imágenes, audio y vídeo y, de esta forma, han surgido los fotologs, los videologs y los audiologs con anotaciones en formato mp3. También se pueden combinar todos estos elementos en un weblog. La sindicación de contenidos sirve también para audio y vídeo y para recibir las actualizaciones de los sitios web elegidos en el mismo momento en que éstas se llevan a cabo y en la Web, se han desarrollado nuevos medios digitales que mezclan diferentes formatos y géneros informativos, donde además de los weblogs, proliferan los podcast y los videocast. Todos estos pods se pueden sindicar generando un archivo XML con el fin de que un agregador sea capaz de gestionarlos y facilitar su audición o visionado.

Un podcast no es más que una anotación que se puede escuchar con un programa reproductor de audio. De esta forma, el usuario no sólo tiene acceso al texto, siino que también puede oír la información en el momento que decida. El videocast es similar a un podcast pero en formato vídeo, esto es, un paso más allá en la posibilidad multimedial del podcasting.

El podcasting se ha convertido en una nueva herramienta que permite reproducir en audio contenidos del periódico y así ofrecer una información diferenciada del periódico impreso en papel. La hipermedia ofrece nuevas posibilidades multiedición y hoy es posible reproducir formatos clásicos en diferentes medios. Tanto el podcasting como el videocasting dan más importancia a los contenidos que a la presentación y de esta forma se simplifica cada vez más la relación entre los usuarios y las aplicaciones web. La sindicación de contenidos establece un mecanismo que permite distribuir los contenidos tanto vía Web como fuera de ella, y los navegadores de última generación manejan no sólo los tradicionales marcadores y favoritos, sino también los canales o feeds. En la el proyecto colaborativo Podcast.org se condensa todo lo referente al podcast, desde un listado exhaustivo de podcasts en español, hasta cómo confeccionarlos, programas y otros muchos recursos. Incluso existen herramientas como Feed2Podcast que permiten convertir los textos de un blog en podcast. Una buena colección se encuentra en Podcast.com y también los grandes medios de comunicación utilizan estos nuevos recursos. Por ejemplo, tanto el New York Times como la cadena SER ofrecen noticias ofrecidas en audio por medio de podcast.

En resumen, la edición digital ha afectado a todos los medios, morfologías, soportes y formatos tradicionales de edición y a las formas de producción y reproducción de los mismos, así como a la distribución y el acceso. En muchos casos, la edición digital únicamente altera las antiguas técnicas de edición analógica facilitando estos procesos, pero, en otros muchos casos, ha hecho posible el nacimiento de nuevas formas de edición sólo posibles gracias a la tecnología digital e hipertextual.

María Jesús Lamarca.

NOTA. Este artículo ha sido extraído de mi tesis doctoral defendida en la Universidad Complutense de Madrid: Lamarca Lapuente, María Jesús. Hipertexto, el nuevo concepto de documento en la cultura de la imagen. Madrid, 2006.

lunes, 2 de febrero de 2009

Del lector al usuario. La lectura hipertextual

"Pero cuando estaba leyendo, sus ojos se deslizaban sobre las páginas y su corazón buscaba el sentido, mas su voz y su lengua estaban mudas. Vinieron visitantes para observar este prodigio".

San Agustín viendo leer a San Ambrosio.

"Nunca ninguna dictadura ha impedido ver y, sin embargo, todas han prohibido mirar".

Josep M. Català Domènech. "La rebelión de la mirada".

De la misma forma en que San Agustín quedó maravillado al ver a San Ambrosio leyendo en voz baja mientras sus ojos "se deslizaban" sobre las páginas, hace apenas un lustro nadie pensó que "deslizar" la vista sobre las pantallas se convirtiera en un acto tan natural y cotidiano como ha llegado a ser hoy navegar por la información y por las páginas del hipertexto. El soporte libro tenía asegurada su continuidad pues, como afirmaban muchos teóricos y defensores de la letra impresa, el libro seguiría siendo el soporte primordial para la lectura reflexiva y pausada, mientras que la lectura en pantalla sólo conducía a una lectura fragmentaria, al salto de una porción de texto a otra sin un hilo discursivo coherente y sin una continuidad lógica aparente. La lectura, emancipada de un autor que había sido hasta ahora el verdadero motor, guía y conductor del texto, sumía ahora al lector en el desconcierto, la pérdida de orientación, el desbordamiento cognitivo, etc.

Nada más lejos de la realidad actual, si bien el libro sigue siendo el soporte por excelencia para tratar cierto tipo de temas como las obras de ficción y novelas de entretenimiento, el hipertexto se ha convertido en el soporte primordial no sólo de las llamadas obras-herramienta (diccionarios, manuales técnicos, enciclopedias, etc.) sino también de las monografías y artículos científicos, ensayos, etc. La causa de que el libro impreso siga siendo, por ahora, el soporte primordial de novelas y demás obras de ficción y entretenimiento es, en primer término, su portabilidad.

Este tipo de lecturas se llevan a cabo en ambientes distendidos en los que no se precisa mucha concentración y son el complemento ideal para leer repantigados en nuestro sofá favorito, completar una jornada leyendo unas páginas antes de irse a la cama, disfrutar con la lectura tumbados en la hierba o bajo una sombrilla en la playa, sentados en un café o aprovechando el tiempo muerto que pasamos diariamente en los transportes públicos, etc. Sin embargo, la lectura reflexiva requiere de un ambiente silencioso y adecuado para la concentración, y suele hacerse en la sala de estudio donde la presencia de un ordenador se ha convertido en una herramienta imprescindible tanto para el ocio, como para el trabajo.

Es más, si las bibliotecas eran los templos del saber pues en ellas se contenía toda la información que precisábamos, ahora es la World Wide Web la depositaria de todo ese conocimiento y desde nuestra propia sala de estudio, a través de la pantalla, podemos acceder a toda la información que precisamos con un clic de ratón y sin intermediarios. El temido síndrome de "perdidos en el ciberespacio" que utilizaban los primeros teóricos del hipertexto ha sido solventado no sólo por el desarrollo de índices y directorios, motores de búsqueda y otras herramientas de navegación, exploración y búsqueda que facilitan el acceso y la recuperación de documentos en la red o por el desarrollo y la puesta en práctica de nuevos lenguajes semánticos, la aplicación de técnicas de indización y clasificación, etc. para los documentos de la Web; sino por un mayor conocimiento del medio por parte de autores, lectores y usuarios.

El hipertexto se convierte, pues, en el lugar y el espacio idóneos no sólo para la obtención de información, para el entretenimiento, la comunicación y el ocio, sino también para la lectura reflexiva y para el aprendizaje. Y es el lector el que construye el texto a su medida conectando, en el acto de lectura, todos los textos o fragmentos de texto que sean de su interés, sin que tenga demasiada importancia quién es el verdadero autor de toda esa información disponible al alcance de la mano y si dicha información, en origen, constituye o no un texto cerrado. La lectura se convierte, pues, en un proceso proactivo, reflexivo y dinámico en el que el lector actúa y toma decisiones por sí mismo. Esto es, el lector pasivo del texto impreso, se convierte a la fuerza, en el hipertexto, en un lector activo obligado a tomar el control de "su lectura" mediante la adopción de decisiones constantes. Y en un lector que "usa" cualquier información accesible según sus necesidades e intereses. De ahí la conversión del lector en usuario.

El navegante, que tiene ante sí una multiplicidad de posibilidades de lectura distintas, tiene que decidir por sí mismo qué camino tomar y puede elegir distintas vías de forma simultánea. Aunque en el acto de lectura mismo se sigue una linealidad temporal, el hipertexto posee una multisecuencialidad espacial, esto es, se pueden desplegar múltiples ventanas ante la vista, frente a los límites y linealidades espaciales y temporales que imponía el texto impreso.

En el hipertexto, el lector no alfabetizado en este nuevo contexto tecnológico puede realmente ser ese huérfano perdido en el ciberespacio que preconizaban los primeros teóricos del hipertexto, pero quien conoce el medio y toma las riendas de lectura eligiendo su propia senda, no es en realidad un huérfano, sino que se convierte en una figura hasta ahora inusitada: un lector independizado por completo del autor y un lector independizado del texto cerrado. Cualquier acto de lectura se convierte, de esta forma, en un proceso individualizado y leer un hipertexto por parte de uno u otro usuario constituye una forma única y diferenciada de lectura. Y, al igual que en el mundo analógico depende de las habilidades del lector que la lectura se convierta en un acto superfluo o en un acto reflexivo, la lectura hipertextual exige, por principio, un lector más activo que no se deja guiar únicamente por lo que marca un autor o por la disposición de un texto, sino que está obligado a tomar decisiones a cada instante.

El hipertexto convierte al lector en usuario pues es el lector quien usa el texto a su antojo eligiendo qué leer, cómo ampliar la información, cómo desechar los fragmentos que no son de su interés y cómo saltar de un fragmento de información a otro. Los enlaces son puentes de lectura entre unos textos y otros, una información y otra, un recurso y otro diferente; un documento, un autor y su referencia, etc. y así el usuario puede construir su propio texto, saltándose los pasajes, ampliándolos con las referencias y asociaciones pertinentes, recombinando textos, buscando otros contextos y apariciones, etc.

Toda lectura es un acto individual y también es un proceso que se lleva a cabo, necesariamente, en el tiempo y en el espacio. Hasta ahora, la linealidad del texto venía impuesta por los contornos de la página impresa, pero el espacio hipertextual permite romper esos contornos. La lectura adquiere nuevas dimensiones pues se puede optar por un barrido visual y una exploración superficial hasta centrar la atención en un punto concreto y sumergirse en una lectura reflexiva y pausada. No es lo mismo el zapeado de páginas, la lectura de titulares o la búsqueda directa, que la exploración detenida de un espacio hipertextual. Depende de los deseos del lector detenerse en un punto concreto de la información y sumergirse en una lectura más profunda o ampliar la información en otros puntos externos de la red. Así pues, el hipertexto no conduce, necesariamente, a una lectura superficial ya que el hipertexto posibilita varios modos de lectura, sino que es la intención del lector la que conduce a un tipo u otro de lectura.

No es lo mismo ver que mirar y un lector consciente y reflexivo debe tomar el control sobre lo que está viendo, esto es, debe mirar y construirse una mirada. Como afirma Josep M. Català Domènech en La rebelión de la mirada: "Un animal podrá seguir con la mirada la trayectoria de un elemento interesante, podrá incluso sortear con todo su cuerpo en movimiento un obstáculo que se interpone entre él y el centro de interés, como puede ser por ejemplo otro animal al que está persiguiendo, pero nunca lo hará sólo para seguir viendo. El movimiento que un animal puede ejecutar con el cuerpo o parte del mismo para dejar un objeto fuera del campo de su visión con el fin de seguir viendo aquello que atrae su interés no es una verdadera mirada, sino la prolongación de un acto corporal en el mismo sentido: no es la vista la que se emplea sobre el mundo, sino todo el animal con la vista, y otros sentidos, al frente. La vista responde en este caso a necesidades del cuerpo globalmente considerado y por tanto acepta los campos de visión tal como se presentan: son las características de los mismos los que determinan el interés de la visión y no a la inversa, como sucede con la mirada humana. De ahí que no pueda darse en los animales la dicotomía entre una visibilidad dada y una visibilidad construida, como se da en el ser humano. Los obstáculos, en el animal, no lo son nunca para la vista, sino para el cuerpo en su totalidad. De ahí la originalidad que supone un gesto como el de colocar algo ante los ojos para exponerlo expresamente a la inspección de la vista, un gesto que hace que ésta, de elemento de supervivencia pase a ser agente de conocimiento. El gesto, adscrito a la mirada, de colocar un objeto ante los ojos debe anteceder forzosamente, pues, al de la propia escritura, que así se muestra en parte subsidiaria del mismo. Antes de que la mano procediera a inscribir un lenguaje visible sobre una superficie, es decir, antes de que pasara a objetivar los procesos reflexivos, se produjo la conversión de la vista en mirada, un proceso que suponía asimismo la delimitación de un campo visual susceptible de ser inspeccionado visualmente y de constituirse, por lo tanto, en receptáculo de los signos que expresan el pensamiento". (Català Domènech, M. "La rebelión de la mirada. Introducción a una fenomenología de la interfaz". Formats 3. Revista de Comunicació Audiovisual, 2001. http://www.iua.upf.es/formats/formats3/cat_e.htm)

Navegar por la información es una dimensión nueva. El hipertexto permite tanto la tradicional lectura secuencial, como la búsqueda directa mediante consultas. Entre estas dos opciones, la navegación se presenta como un paso intermedio entre dos formas de lectura. Además, el hipertexto constituye un formato abierto de acceso a la lectura, pues el lector puede elegir de forma consciente o aleatoria comenzar por un punto cualquiera del texto y seguir diferentes caminos o lecturas a través de la textura de la información y de acuerdo con sus intereses. Así pues, desde el punto de vista del lector, el hipertexto no tiene un comienzo, un medio y un final como sí poseía un libro en el cual el desarrollo de lectura venía claramente definido. En esto se diferencia del texto impreso ya que en el hipertexto no es el autor quien controla el texto, sino que es el lector quien toma las riendas.

Navegar y buscar información son dos actividades similares, sin embargo, mientras que navegar es algo más aleatorio aunque se trata también de una actividad cognitiva, la búsqueda suele obedecer a un plan o a objetivos concretos. E. Carmel y otros, en su artículo Browsing in Hypertext: a cognitive study (Carmel, E. Crawford, S. Chen, H. "Browsing in Hypertext: a cognitive study". IEEE Transactions on Systems, Man and cybernetics, Vol. 22, Number 5, September/October 1992) distinguen 3 categorías de navegación o lectura de hipertextos:

  • Navegación de sondeo (scan browsing): el lector busca información interesante sin ningún objetivo predeterminado.
  • Navegación de revisión (review browsing): el lector busca información con objeto de revisar e integrar un tema particular.
  • Navegación de búsqueda (search-oriented browsing): el lector busca información según un plan u objetivo para encontrar la información relevante a un tema en particular.

En el mundo impreso ha habido pocas modificaciones en las tradicionales formas de lectura en el transcurso de estos últimos siglos, a pesar de que a lo largo de la historia siempre ha habido intentos de romper la linealidad del texto y numerosos autores han tratado de ofrecer nuevas experiencias visuales para el lector y nuevas posibilidades de presentación y lectura más allá de las limitaciones que imponía la página impresa.

La aparición del hipertexto ha supuesto la culminación de todos estos intentos de trascender el soporte papel y la secuencialidad que éste imponía para ofrecer nuevas dimensiones. De esta forma, la supremacía del libro entendido como mejor soporte para fijar la información ha sido puesta en cuestión por la concreción material del hipertexto a través de la digitalidad y la informática y, sobre todo, a través de la conectividad que proporcionan los enlaces y el acceso inmediato por medio de la red.

He aquí un ejemplo curiosos de "tecnología punta" que, por un momento, nos hace dudar de que el libro sea el soporte ideal para la lectura. Se trata de una herramienta que permite leer ¡con una sola mano! Esta "utilísima herramienta" se presenta en la propaganda como un nuevo accesorio para una nueva generación de lectores. La propaganda aduce que el tamaño sí importa, por lo que se ofrece el artilugio en 4 tamaños y en diversos colores.


Fuente: Thumbthing. How it work?: http://www.thumbthing.com/how.htm

La lectura digital tiene uno de sus mayores inconvenientes en la portabilidad, pues se precisan algunos instrumentos electrónicos mediadores para la lectura (ordenador, pantalla y/u otro tipo de dispositivo electrónico). Sin embargo, vemos, que el "volumen" también tiene sus inconvenientes. Bromas aparte, lo que es beneficiosos en un caso, como que el libro sea un objeto tridimensional portable, se muestra inconveniente en otro, ya que la disposición de las páginas, en el caso del libro en papel, no se muestra de forma tan homogénea como permite la superficie plana y uniforme de una pantalla, algo que sí se ha solucionado con los nuevos dispositivos de libros electrónicos que imitan el papel y que utilizan tinta electrónica (como kindle, que aparece en la imagen de la derecha).

A veces se pretende llegar a situaciones intermedias y la lectura digital persigue semejarse a la lectura analógica combinando las experiencias de lectura que proporcionan ambas tecnologías. Por ejemplo, la British Library cuenta con un sistema llamado Turning the pages (volver las páginas), mediante el cual el puntero del ratón se transforma en el dedo del usuario y hay que arrastrar el ratón de un lado a otro tanto para abrir las tapas como para pasar las páginas del libro. De esta forma, se simula que se "hojea" un libro y, verdaderamente, se tiene dicha sensación. Constituye una verdadera delicia pasar las páginas de, por ejemplo el "original manuscrito" de Alicia en el país de las maravillas o el mismísimo Cuaderno de notas de Leonardo Da Vinci. También se puede "ojear" el libro más antiguo del mundo, el Diamond Sutra, impreso en China en 868, y que consta de 7 paneles de papel enrollado sobre dos palos de madera. Los libros se acompañan de una explicación didáctica en texto y/o audio. http://www.bl.uk/onlinegallery/ttp/ttpbooks.html

La lectura hipertextual exige nuevas habilidades, competencias y conocimientos por parte del lector/usuario. Navegar por la información requiere conocer ciertos signos propios de la nueva escritura hipertextual (iconos, cambios del cursor, mecanismos de vuelta atrás, estilos tipográficos, significado de las barras de herramientas, etc.) y conocer el manejo de ciertos dispositivos como el ratón, las barras de desplazamiento en pantalla, etc; así como conocer qué herramientas se deben utilizar para buscar, cómo, cuándo y dónde acceder a un buscador, por qué tipo de buscador optar o cómo realizar las consultas. Los sistemas de navegación han ido poco a poco estandarizando sus herramientas de navegación, exploración y búsqueda, y el diseño de un hipertexto bien construido no confunde, sino que ayuda al lector a moverse por la red hipertextual. En unos pocos años, los lectores han aprendido a moverse por las procelosas aguas de la red. Pero sin duda, además de habilidades técnicas, la lectura hipertextual exige un cambio de mentalidad, una actitud atenta y comprehensiva para organizar y reorganizar constantemente un mapa mental del (hiper)texto que se va construyendo en la lectura, pues es el lector el que se va construyendo el discurso a su medida.

La lectura de un hipertexto es una lectura extensiva, más superficial y horizontal que la lectura de un libro impreso, mientras que la lectura de este último es más pausada, inmersiva, intensiva, en profundidad, vertical de abajo arriba y prolongada en el tiempo. Lo que conduce a este modo de lectura es no sólo la disposición de la pantalla, sino también la abundancia de información, pero una vez que se ha hecho un barrido visual y explorado el espacio de información, la lectura del hipertexto requiere mayor atención -e intención- por parte del lector que la lectura de un texto impreso.

La estabilidad del libro impreso entendido como objeto físico permanente y no dependiente del tiempo pasa a convertirse, en el hipertexto, en un espacio virtual que se hace presente temporalmente. El texto del hipertexto es dinámico, en constante inestabilidad y transformación y su lectura se convierte en un proceso temporal que requiere otros parámetros de acercamiento, atención y comprehensión por parte del lector. En esto, el hipertexto se asemeja más a la cultura oral que a la cultura impresa pues es el lector/oyente quien da significado el texto en el proceso de unir las distintas secuencias -y las intenciones y objetivos- de su lectura. Por medio del hipertexto recuperamos, pues, ciertas características de la cultura oral sin renunciar a la cultura impresa.

El discurso secuencial ha pasado a ser multisecuencial, y el conocimiento se construye no paso a paso como en la cultura impresa, sino como un haz o una totalidad de significaciones. La hipermedia introduce, además, elementos ajenos a la cultural textual y texto, imagen y sonido se funden y confunden en el nuevo hipertexto. En este sentido, el hipertexto se aleja de la linealidad y articulación del pensamiento racional propio de la imprenta y de su segmentación de la realidad para acercarse a la totalización de las imágenes, a la unidad entre contenidos y formas. El hipertexto establece una estrecha relación con los códices medievales por su logografía y caligrafía iluminadas, su iconografía constante, el uso de miniaturas, etc. y también una fuerte relación con los rollos de papiro anteriores a la invención del codex romano en donde las páginas no van cosidas unas a otras, sino que se despliegan.

Los inicios de la escritura pasaron por una fase iconográfica y hoy, con el hipertexto, la escritura y la lectura culminan en otra fase iconográfica. Ver es el sentido humano por excelencia, más que oler o tocar como los animales. La visión y el pensamiento se retroalimentan, la escritura se convierte en un acto racional en donde el símbolo se convierte en signo, pero en la lectura y escritura hipertextuales, el signo vuelve a ser símbolo.
El hipertexto ha cambiado, pues, las formas de escritura y de lectura. Siempre que surge una nueva tecnología se analizan sus implicaciones desde distintas perspectivas: económicas, sociales, culturales, etc. De esta forma, se ha visto al hipertexto como un enemigo del libro impreso y se ha hablado del cambio de racionalidad que supone el paso de una cultura libraria a una cultura digital soportada en las pantallas como si esta última fuera a derribar toda la cultura lograda sobre los cimientos de la imprenta. Lo cierto es que la cultura del hipertexto no viene a sustituir a la cultura del texto, esto es, a la cultura de la imprenta, sino que añade a ésta algunas dimensiones nuevas.

Desde la experiencia del lector, la información ha dejado de ser una cosa física y se ha convertido en una realidad mental, en una espacio nuevo que hay que aprender a construir, explorar, usar y comprender. La sintaxis de esa nueva dimensión es el hipertexto y aprender a leer y escribir mediante enlaces es es una nueva forma de alfabetización enmarcada dentro de una cultura más amplia que es la alfabetización digital.

En los últimos años ha existido un período de adaptación y aprendizaje que se ha producido tanto en los individuos concretos, como en la sociedad en su conjunto, y la lectura hipertextual en pantalla se ha ido consolidado poco a poco hasta convertirse en un proceso casi "natural" de lectura. Son pocos los que reniegan ya de este medio y la lectura hipertextual va ganando adeptos. Curiosamente, las reticencias proceden, casi todas, no del mundo científico, sino del mundo de las humanidades para quienes el libro ha sido hasta ahora un objeto de culto casi sagrado y el autor su máximo pontífice. La razón de este rechazo es, por un lado, la ignorancia y/o fobia tecnológicas y por otro, el miedo a perder esa pequeña o gran cuota de poder que supone considerarse única fuente donde reposa el saber y única fuente de distribución del conocimiento.

El control que hasta ahora tenía el autor sobre el conocimiento y su distribución a través del libro impreso, se diluyen en la maraña de la red y con ellos se esfuma el prestigio y el reconocimiento social que lleva aparejados la "autorictas". En el campo científico esta ruptura ha sido menos desgarradora pues los autores suelen publicar en colaboración y utilizan, en mayor medida que el libro impreso, otro tipo de medios como son las revistas científicas que se han trasladado a la red de forma rápida y nada traumática, aunque su acceso libre también ofrezca reticencias por parte de los editores, pero esta vez por causas crematísticas. También influye el hecho de que, mientras que la investigación y el trabajo dentro del ámbito científico se construye día a día como una labor conjunta, de equipo y colaborativa, en el campo de las humanidades y las ciencias sociales, la investigación y publicación se ha realizado, tradicionalmente, por lo menos en España, de forma individual.

Un libro se puede leer o no leer, pero en un texto abierto a la red, el lector no sólo puede escapar del texto haciendo uso de un enlace externo, sino que también puede relacionarlo con otros textos y contextos escapando al control fijado por el autor. En el hipertexto el lector se independiza del autor, le desobedece, niega su autoridad y busca otros caminos y sentidos no previstos ni fijados por el autor en el texto. Es el lector quien toma el poder. Y este poder se acrecienta y llega a límites insospechados cuando el lector puede usar el texto a su antojo: copiarlo, reutilizarlo, modificarlo, transformarlo, difundirlo, etc.

Si los defensores de la libre expresión en Internet reivindicaban una información sin propietarios bajo el lema "la información quiere ser libre" personalizando el texto con el fin de independizarlo de un autor, no existe proceso comunicativo sin lector. La comunicación no es un proceso mecánico, sino que precisa de un referente humano que sea consciente de lo que significa el mensaje. El mensaje que en el medio impreso era algo totalmente acabado y cerrado y que poseía permanencia y estabilidad, en la red se ha vuelto inestable, cambiante y dinámico. Y la relación inmutable entre emisor-mensaje-lector que se establecía siempre en la misma dirección inequívoca, se ha convertido en un proceso multidireccional donde el flujo de la información fluye en todas direcciones de forma simultánea.

En 1969 Barthes anuncia ya la muerte del autor y el nacimiento del lector. Sin embargo, el hipertexto no conlleva la desaparición del autor ni la destrucción del texto sino que provoca cambios profundos en la concepción de ambos. Un hipertexto es siempre creado por un autor (o varios), pero es el lector el que elige qué enlaces y qué ruta de lectura seguir y quien, por tanto, reconstruye el texto a su medida enlazando textos y fragmentos de texto y conectando autores diversos. Lo que conlleva el hipertexto es la apertura a múltiples lecturas y a dotar de cierta autonomía al lector. Un texto fue escrito en un contexto concreto, pero ahora es el lector el que elige su propio contexto de lectura.

Así pues, todo texto requiere de un lector y un contexto. Daniel Chandler en Texts and the construction of meaning, donde realiza una pequeña adaptación de un capítulo de su libro The Act of Writing (Chandler, Daniel. Texts and the construction of meaning. 1995 (http://www.aber.ac.uk/media/Documents/short/texts.html) resume en estos 3 tipos de posiciones extremas en las teorías que se refieren a la relación entre lectores y textos:

  • Objetivistas: el significado se encuentra en el texto (el conocimiento se transmite)
  • Constructivistas: el significado surge de la interacción entre el texto y el lector (el conocimiento se negocia)
  • Subjetivistas: el significado depende de la interpretación del lector (el conocimiento es re-creado)
Por su parte, José Luis Gómez-Martínez en su excelente artículo Hacia un nuevo paradigma: El hipertexto como faceta sociocultural de la tecnología afirma: "En la modernidad se privilegió al autor, la posmodernidad privilegia al texto, en el discurso antrópico se privilegia al lector". Para este autor, el discurso antrópico es el discurso propio del hipertexto en el cual el referente es el ser humano y el proceso de comunicación es multidireccional: autor ↔ texto ↔ lector. Gómez Martínez habla de un cambio de paradigma en el que el significado reside en el lector y en la apropiación que éste haga del texto. No se trata de un texto con múltiples significados, sino de un lector (o múltiples lectores) que se apropian del texto desde múltiples contextos. Si el discurso moderno privilegiaba al autor y el posmoderno ponía énfasis en el mensaje, el discurso antrópico regresa al referente humano. Este cambio de paradigma supone una transformación tan notable como la que supuso el libro impreso: "El cambio es mucho más profundo. Nos trasladamos de concebir el mundo como realidad estática, a entenderlo como transformación. La lectura, por tanto, ya no trata de encontrar el significado del autor en el texto (aunque no anula esa posibilidad). La lectura ahora es un proceso íntimo en el cual el texto se contextualiza en el devenir del lector. Parafraseando a Antonio Machado diríamos que no hay texto, que el lector hace el texto al leer". (Gómez Martínez, José Luis. Hacia un nuevo paradigma: El hipertexto como faceta sociocultural de la tecnología. http://www.ensayistas.org/critica/teoria/hipertexto/gomez/index.htm)

Pero el hipertexto no sólo exige un cambio de mentalidad para pasar del papel a la pantalla y adaptarse a las interfaces gráficas, sin duda, el lector de hipertextos debe poseer, además, ciertos conocimientos tecnológicos complejos y una serie de habilidades que tienen que ver con el campo de la información y la documentación. Navegar por la Web es similar a recorrer una gran obra de referencia, una enciclopedia universal de textos completos y, en un mar de información, el usuario debe saber no sólo buscar la información, sino también recuperarla y gestionarla para poder hacer una lectura o un uso más pausado y reflexivo en el momento que crea adecuado. Christine A. Barry en su artículo Las habilidades de información en un mundo electrónico (Barry, Christine A. “Las habilidades de información en un mundo electrónico. La formación investigadora de los estudiantes de doctorado”. Traducido por Piedad Fernández Toledo. Anales de Documentación, Nº 2, 1999. Título original: “Information skills for an electronic world: training doctoral research students”, en Journal of Information Science, 23 (3) 1997. http://revistas.um.es/analesdoc/article/view/2731), afirma que las habilidades de información se pueden descomponer en las siguientes fases secuenciales:

  • formular y analizar necesidades
  • identificar y valorar posibles fuentes
  • localizar recursos audiovisuales
  • examinar, seleccionar y rechazar fuentes
  • interrogar a las fuentes
  • procesar y almacenar información
  • interpretar, analizar, sintetizar y evaluar la información recogida
  • presentar y comunicar el trabajo resultante
  • evaluar los logros conseguidos
Para esta autora, es la relación entre el crecimiento de la información y el aumento de tecnología compleja para manejarla, lo que produce este cambio en las habilidades de información. De esta relación emergen 3 grandes categorías de habilidades de información necesarias:

  • Primero, el aumento de la localización, alcance y volumen de información lleva a una creciente necesidad de valorar esa información. Esto incluye la evaluación de la calidad, el filtrado y eliminación de información excesiva, y la mayor concreción hacia necesidades específicas.
  • En segundo lugar, existe la necesidad de adquirir conocimiento de las diversas fuentes y habilidades para manejar la compleja tecnología dentro de la cual se encuentra inmersa la información. (Ésta en particular es resultado de las limitaciones de las interfaces existentes. Una vez que las interfaces amigables para sistemas múltiples sean realidad, y los programas de búsqueda se aproximen más al lenguaje natural, la complejidad se reducirá).
  • En tercer lugar, están las habilidades lógicas y lingüísticas necesarias para formular necesidades de información y hacerlas explícitas de una forma comprensible por los sistemas TI, y también para leer, descodificar, e interpretar la información electrónicamente obtenida. Como resultado, las habilidades de información necesarias para navegar con éxito por el mundo electrónico y recuperar la información óptima han cambiado tanto de forma cualitativa como cuantitativa.
Sin duda, las virtudes del medio hipertextual sobre el medio impreso se deben, fundamentalmente a cuatro aspectos diferenciados: la rapidez en el acceso a la información, la disponibilidad de una enorme biblioteca universal de acceso libre, la posibilidad de buscar de forma directa la información que se precisa y, en último término y no menos importante, el hecho de que la Web no sólo es un espacio de información, sino también un lugar para la interacción.

La interacción se puede entender en dos sentidos diferenciados: por un lado, como sinónimo de participación en relaciones comunicativas establecidas entre las personas, donde es corriente utilizar la voz interactuar en lugar de conversar, dialogar, colaborar, votar, etc. Y por otro, como la relación que se establece entre los seres humanos y las máquinas, esto es, el método por el cual un usuario se comunica con el ordenador a través de la interfaz gráfica del hipertexto.

En este segundo sentido, a menudo se confunde la interactividad con conectividad. Navegar por un hipertexto, seleccionar un enlace y hacer clic con el ratón no es propiamente interactividad, aunque navegar ya implique un grado de interactividad mayor que una lectura secuencial en los soportes tradicionales como son el papel o la película y las posibilidades de navegar por una biblioteca completa como es la Web supone aumentar las posibilidades de lectura hasta un grado antes inimaginado.

Sin embargo, dentro de un hiperdocumento, las posibilidades de navegación vienen determinadas por el diseño que el autor del hipertexto haya previamente fijado y el usuario puede elegir únicamente entre las opciones que se le presenten. La elección de poder moverse y saltar de un lado a otro del hipertexto, supone un grado muy bajo de interactividad.

El hipertexto no es una mera forma de creación de documentos y de presentación y navegación por la información, es una estructura mucho más compleja que se sustenta sobre elementos de muy distinto signo y que deben conformar un todo integrado que tenga en cuenta la estructura interna de la información, su estructura externa, la estructura inmediata de presentación de la información, el contexto físico y psicológico y las posibles necesidades del usuario, etc. Por tanto, el diseño navegacional juega un papel fundamental ya que la organización del espacio de navegación ayuda al usuario a recorrer la información o a ir directamente a la información que requiera.

La interfaz es todo aquello con lo que interactuamos para lograr efectuar alguna acción en un sistema y es, por tanto, la interfaz de usuario, la que permite que el usuario se comunique y dialogue con el hipertexto. Se trata pues, de una especie de cuadro de mandos para que el lector tome el control. Al diseñar la interfaz de un hipertexto hay que tener en cuenta tanto el tipo y características de los posibles usuarios, las facilidad de aprendizaje y uso, su accesibilidad, etc. y muchas otras tareas que tiene que ver con lo que se ha venido en denominar usabilidad.

El término control es una de las claves para definir la interactividad, más allá de la simple navegación se trata de que el usuario tenga verdadero control sobre determinadas acciones. Un hipertexto bien diseñado permitirá una mayor interactividad para que el usuario no sólo se mueva por el hipertexto, navegue por la información y explore distintas rutas, sino que le ofrezca la posibilidad de visualizar información multimedia en el momento que desee, hacer búsquedas directas, encontrar información relacionada y recuperar la información atendiendo al establecimiento de filtros y adaptaciones personalizadas que el propio usuario pueda establecer, etc. Todas estas cualidades son las que conducen a que el lector de un hipertexto pase a denominarse, con toda propiedad, usuario. Vemos que el hipertexto entendido como una nueva tecnología, ofrece muchas más funcionalidades y posibilidades de interacción que las tecnologías simplemente digitales, y aun mucho mayores que cualquier tecnología analógica.

A la conectividad del texto se une la conectividad de los sujetos que intervienen en la comunicación. En este sentido, la Web no es sólo un espacio de información, sino también un espacio de interacción entendida como comunicación entre seres humanos. La Web se ha convertido en un ágora electrónica, una plaza pública y un territorio virtual donde se desarrollan miles de conversaciones en distintos medios: foros, chats, intercambio de correos, cruce de mensajes, etc. y con distintos actores. Esta comunicación puede ser bidireccional uno a uno (emisor ↔ receptor) o multidireccional (emisores ↔ receptores) y puede ser instantánea al desarrollarse en línea o dilatada en el tiempo (como en el caso de las listas de distribución a través del correo electrónico). Esta posibilidad que brinda la red ha hado origen a nuevas formas de autoría colaborativa y a que en la red, las audiencias de los medios ya no sean tan pasivas como en el medio impreso. El lector o los lectores no sólo pueden establecer contacto con los autores y conversar con ellos a través del correo electrónico, sino que pueden hacer sus comentarios en la red.

El hipertexto adquiere así una dimensión social nueva y no sólo permite la creación y mantenimiento de comunidades y redes sociales de todo tipo en línea, sino que está dando forma nueva a viejos medios de expresión como la prensa. Los blogs, que nacieron como un medio de expresión y edición personal y que dieron un aire nuevo a las noticias, permiten ahora los comentarios en línea por parte de los lectores y se crea así una nueva forma de periodismo abierto y participativo en donde los lectores se involucran en el proceso informativo haciendo comentarios y anotaciones. Muchos sitios web tanto de personas o empresas como de medios de comunicación, permiten al lector iniciar un debate o participar en una discusión en línea, añadir contenidos y enlaces mientras se lee, etc.

El periodismo participativo es un fenómeno nuevo que se produce de la base hacia arriba y es el resultado de muchas conversaciones simultáneas y distribuidas a lo largo de la Web. Los lectores pasan a ocupar un papel activo en el proceso de suministrar información.

Fuente: Shayne Bowman y Chris Willis. Nosotros, el medio. http://www.hypergene.net/wemedia/images/uploads/compare_esp.gif

Y en la red no sólo se desarrollan nuevas formas de periodismo participativo a través de los blogs o el establecimiento de foros y debates en los medios tradicionales trasladados a la red, también se crean comunidades en línea y redes sociales agrupadas tras los más diversos intereses y surgen proyectos conjuntos de colaboración a través del desarrollo de nuevas herramientas y tecnologías como los wikis que permiten agrupar una red social de autores y lectores para crear proyectos colaborativos en línea tales como enciclopedias, diccionarios, repositorios de documentos de acceso libre, etc. La llamada Web 2.0 crece exponencialmente y los sitios más visitados y usados en la red son los que permiten la colaboración de los lectores/usuarios tales como Blogger, Bloglines o Tecnhorati para guardar y compartir blogs, Flick para compartir fotos, del.icio.us para guardar y compartir favoritos o YouTube para almacenar y compartir vídeos, etc. Además, estos servicios colaborativos cuentan con otras herramientas que han permitido el paso de la clasificación personal al etiquetado social por medio de etiquetas o tags creadas en colaboración y que han desarrollado una nueva forma de indización de documentos llamada folksonomías o etiquetado social.

En la red ya no se habla de publicar, sino de participar y una nueva generación de documentos web nace con la intención de convertirse en documentos dinámicos permitiendo al lector participar haciendo comentarios y anotaciones, iniciar una discusión, añadir contenidos o agregar enlaces de sus favoritos mientras lee, etc.

Desde los inicios del hipertexto a través de los sistemas de gestión independientes era corriente la autoría múltiple y muchos sistemas permitían las anotaciones y comentarios críticos de los lectores. Muchas de estas herramientas se emplearon en el ámbito educativo para establecer un contacto más estrecho entre profesores y alumnos y para que los lectores pudieran establecer un contacto directo con el texto ya que podían "manipularlo" estableciendo relaciones, añadiendo comentarios críticos, etc. La Web, con su acceso universal en línea potencia esta tendencia y ofrece nuevas posibilidades permitiendo que los contenidos dinámicos sean creados y distribuido "en vivo" a través de Internet.
El marco de la pintura se ha convertido hoy en un monitor de ordenador, una pantalla que separa el mundo de su representación y/o abstracción. Sin embargo, tras la pantalla también se crea un mundo nuevo real y virtual de informaciones y relaciones humanas que puede ser desplegado a través de las múltiples ventanas del hipertexto .

María Jesús Lamarca.

NOTA. Este artículo ha sido extraído de mi tesis doctoral defendida en la Universidad Complutense de Madrid: Lamarca Lapuente, María Jesús. Hipertexto, el nuevo concepto de documento en la cultura de la imagen. Madrid, 2006.