sábado, 7 de febrero de 2015
Homenaje a Ladislao Martínez López, Ladis. Hipertexto humano
miércoles, 5 de junio de 2013
La cebolla hipertextual. 72ª Feria del libro de Madrid
El libro más leído en la actualidad no es el Quijote ni las obras de Shakespeare, sino el gran hipertexto de la World Wide Web.
La sustancia de un documento es la información, y la sustancia del (hiper)documento del siglo XXI es la información CONECTADA.
A pesar de que la digitalidad permite virtualizar los dispositivos (p.e. reproductores multimedia virtuales), cada vez proliferan más los cachivaches y dispositivos. Cabría preguntarse si tiene sentido la edición en formatos y dispositivos cerrados, en formatos no estandarizados o en formatos propietarios que no son de dominio público
A efectos del acceso, búsqueda y recuperación de la información ¿es útil la información en dispositivos cerrados? ¿Cómo evitar la obsolescencia tecnológica? ¿Y la obsolescencia programada por las marcas comerciales de los dispositivos (hardware y software) propietarios? ¿Tienen sentido hipertextos cerrados que no se abren a la red de acceso universal en línea?
El viejo fetichismo que existe en torno al objeto libro, se está trasladando a los nuevos contenedores y dispositivos digitales (móviles, tablets, ebooks, etc.), volviendo a minimizar el contenido, cuando los medios digitales actuales hacen posible, incluso, librarse del fetichismo de la mercancía en la producción y el acceso a la cultura. Pero estamos hablando de una cultura y una sociedad nuevas.
martes, 4 de junio de 2013
Feria del Libro. Encuentro Profesional Nuevas Lecturas, Nuevas Bibliotecas
Como siempre digo en estos casos, no iré a hablar de mi libro, sino del libro, el gran hipertexto de la World Wide Web.
domingo, 3 de mayo de 2009
La imagen y el texto (I)
Desde hace varias décadas se habla de que vivimos en una iconosfera, en el reino del audiovisual o la cultura de la imagen. La hegemonía de la televisión, el cine, la fotografía y de otros medios icónicos favorecidos por la
omnipresente publicidad en nuestras vidas, ha dado lugar a la consideración de que en la actual cultura, prima la imagen por encima del texto. La irrupción del ordenador y de la tecnología hipertextual vendrían a incidir sobre este hecho, ya que sustituyen el soporte papel y el vehículo considerado hasta ahora como base del conocimiento: el libro, empieza a ser sustituido de forma creciente por los píxeles en la pantalla. El texto se vería amenazado ante la explosión de las imágenes favorecidas por los multimedia.
del texto. El ordenador sirve para la manipulación del símbolo y no sólo para el empleo del signo lingüístico y/o numérico. Las interfaces gráficas, las representaciones icónicas de las pantallas y la explosión del multimedia han contribuido a suponer que la cultura de la imagen prima sobre la cultura del texto. En la hipermedia, el texto verbal queda desplazado por un universo logográfico nuevo que se nos presenta a modo de iconos o imágenes en miniatura, gráficos de todo tipo, fotografías, imágenes en movimiento, elementos visuales basados en la tipografía y en el color del texto y los enlaces, etc. En la pantalla, la imagen se funde y se confunde con el texto, y viceversa. Aparece lo que Mitchell llamó la imagentexto y la forma del texto puede ser fácilmente manipulada como si se tratara de una imagen.- Inteligencia secuencial: se aplica a la lectura y escritura. Quien hace uso de ellas tiene que proceder por pasos consecutivos, uno después de otro, linealmente, siguiendo el texto, el cual se desarrolla ante sus ojos (o ante su mente) como una cinta.
- Inteligencia simultánea: favorecida por la televisión y en general el uso de códigos iconográficos, es decir, basados en la imagen. Capacidad de tratar al mismo tiempo diferentes informaciones sin que sea posible establecer un orden, una sucesión y, por tanto, una jerarquía.
do a decir de forma resumida, que la escritura alfabética había impuesto a la cultura occidental una racionalidad abstracta que ahora era rota por las nuevas tecnologías y que éstas nos conducen a una nueva tribalización. Aunque lo cierto es que McLuhan enfrentaba el espacio visual al espacio acústico y táctil, e incluía en el primero al pensamiento racional y la percepción lineal; y en el segundo la simultaneidad propia de las sociedades prealfabéticas o postalfabéticas como la actual. Consideraba, pues, la lectura como un acto derivado de ver, algo que no parece muy acertado puesto que es muy distinta la "visión" del texto de la "visión" de la imagen.
ras orales basadas en el símbolo y el mito, frente a las culturas basadas en la escritura y el signo lingüístico. En el siglo de las luces, por ejemplo, aparecen nuevas formas de mirar el mundo. Hoy existe un consenso bastante generalizado en percibir que la hegemonía de la argumentación racional se encuentra amenazada tanto por la excesiva y continua proliferación de imágenes como por los nuevos sistemas de información -entre los cuales destaca el hipertexto-, alejados del pensamiento lógico secuencial y del conocimiento racional clásico, por eso se habla de la nueva racionalidad del hipertexto.
Todos estos temores ponen sobre el tapete el clásico enfrentamiento entre el pensamiento racional y el pensamiento sensorial, encarnado el primero en la palabra escrita y el segundo en las imágenes. La abstracción intelectual frente a las percepciones sensoriales, la cultura de la imprenta frente a la cultura visual y la dialéctica entre texto e imagen.
- Títulos anuales: 100; 250.000; 1.000.000 (en 1450 , 1950 y 2000)
- Población (millones): 500; 2.500; 6.000 (en 140, 1950 y 2000)
- Títulos (por millón de habitantes): 0,2; 100; 167 (en 1450, 1950 y 2000)
Así pues, ni la televisión ni otros medios icónicos han acabado ni van a acabar con el libro. La iconosfera en que estamos inmersos coexiste con una inmensa logosfera. Otra cosa distinta es que el libro tradicional en formato impreso en papel sea sustituido -o coexista en mayor o menor medida, con otro tipo de soportes.
Bibliografía citada:
- DEBRAY, Régis. Vida y muerte de la imagen: Historia de la mirada en Occidente. Barcelona, Paidós, 1994.
- LÉVY, Pierre. "Sobre la Cibercultura". Revista de Occidente, Nº 206, junio 1998.
- NELSON, Theodor Holm. Literary machines. Swarthmore, Pa., 1981, publicación propia.
- MCLUHAN, Marshall. La Galaxia Gutenberg. Barcelona, Ediciones 62, 1973
- MITCHELL, W. J. The Reconfigured Eye: Visual Truth in the Post-Photographic Era, Cambridge, Mass., MIT Press, 1992.
- POSTER, Mark. The Second Media Age. London, Blackwell, 1995.
- SIMONE, Raffaele. La Tercera Fase: Formas de saber que estamos perdiendo. Madrid, Taurus, 2001.
María Jesús Lamarca.
NOTA. Este artículo ha sido extraído de mi tesis doctoral defendida en la Universidad Complutense de Madrid: Lamarca Lapuente, María Jesús. Hipertexto, el nuevo concepto de documento en la cultura de la imagen. Madrid, 2006.
domingo, 15 de febrero de 2009
El autor y la autoría en el mundo digital
“Darle a un texto un autor es imponerle a ese texto un límite, decorarlo con un significado final, cerrar el escrito."
Roland Barthes: La muerte del autor.
E. E. Cummings.
Desde la aparición de la imprenta hasta nuestros días, el concepto de autor se fue afianzando hasta configurar la idea de lo que hoy entendemos por tal. El proceso de fijar el texto, considerar la necesidad de una sociedad alfabetizada, reconocer la soberanía del autor, favorecer la creación de un canon de obras literarias y el nacimiento de todos y cado uno de los profesionales del libro, fue un proceso lento que llevó varios siglos.
Sin
embargo, el nacimiento del hipertexto y su acceso en red, han quebrado dos de los conceptos clave que llevaba aparejada la figura del autor: la fijación del texto y la pertenencia material del mismo, y ha tambaleado los cimientos de uno de los pilares básicos de la ciencia documental: el concepto de autoría. La red permite no sólo leer los textos, sino también usarlos. Los documentos digitales se visualizan, se alteran con cortes o añadidos, se copian y reproducen, esto es, se reutilizan, se funden y recombinan con otros textos, y se guardan en su versión primigenia o en la modificada. Así pues, cuando un documento ha sido colgado en la red, la información se socializa y ya no es posible el control sobre su forma y contenido. Al contrario que un documento impreso, el documento digital es fácilmente manipulable, enlazable, transformable, transportable y se puede replicar indefinidamente. La reusabilidad del medio hipertextual ha suplantado a la reproductividad del medio mecánico. En palabras de Derrick de Kerckhove: "Pasamos, en estos momentos, de la era de la 'reproducción' a la de la 'segunda versión'". (KERCKHOVE, Derrick de.
Inteligencias en conexión. Barcelona, Editorial Gedisa, 1999).Como afirma John Perry Barlow en su artículo Vender vino sin botellas: "La franquicia se imponía en el preciso momento en que - la palabra se volvía carne - al abandonar la mente de su creador y penetrar en algún objeto físico ya fuera un libro o cualquier artilugio....Proteger la expresión física tenía a su favor la fuerza de la comodidad. El Copyright funcionaba bien porque a pesar de Gutenberg, era difícil hacer un libro. Falsificar o distribuir volúmenes falsificados, intervenir una obra, era muy fácil pillar a alguien.... De este modo los derechos de la invención y la autoría se vinculaban a actividades del mundo físico ...el valor estaba en la transmisión y no en el pensamiento...se protegía la botella y no el vino". (Barlow, John Perry. Vender vino sin botellas: La economía de la mente en la red global. En "El Paseante" # 27/28. Ed. Siruela, 1998).
El hipertexto y el hipertexto por excelencia, la World Wide Web es un texto universal de expresión escrita colectiva, un texto abierto que crece a medida que los autores integran en la red sus propios textos y los enlazan en esa telaraña universal capaz de contener toda la producción textual humana. En la red, las fronteras de la propiedad se difuminan ya que cuando un autor cuelga su obra en la red, dicha información se socializa y cualquier usuario puede acceder a ella, copiarla y modificarla a su antojo. El plagio no es un problema nuevo, lo que ocurre es que con los medios digitales "cortar y pegar" se ha convertido en una tarea sencillísima, frente a la gran complejidad que suponía realizar esta labor con los medios impresos.
En la cultura clásica, antes del nacimiento del capitalismo, era corriente la utilización y recreación de textos ajenos y así se generaron e hicieron
realidad los libros sagrados de todas las religiones, las obras de Homero y Sófocles... Shakespeare es uno de los autores más valorados y son perfectamente conocidos su plagios, Oscar Wilde regalaba historias para que otros las desarrollaran, James Joyce integraba en sus obras páginas y textos de otros autores y Borges, a lo largo e toda su obra, no dejó de jugar con los equívocos entre originales y plagios. Sin llegar al extremo de aplicar el método de Atxaga, lo mejor en ciertos casos es echar mano de las citas y referencias (a pie de página y/o mediante el enlace correspondiente) pues este método permite cierta forma de reconocimiento hacia el autor de la idea primigenia. La inclusión de citas y referencias en el medio impreso ya vimos que era, precisamente, una de las formas precursoras del hipertexto antes de su materialización gracias a los nuevos medios informáticos. Lo que el hipertexto permitió fue, precisamente, llevar a la práctica la posibilidad de enlazar no sólo referencias y citas, sino también los textos mismos, y poder así no sólo situar la obra en contexto, sino ponerla en relación con otros textos y unir obras literarias distintas aunque se hallen separadas en el tiempo.
En la red prima el acceso frente a la propiedad y los esquemas del mundo impreso no sirven para el mundo digital, por eso cualquier intento de mantener las anteriores normas morales o legales sobre derechos de autor, edición y explotación se demuestran vanos, inadecuados, caducos y obsoletos. Lo cierto es que la red está plagada de "Pierre Menards" y otros tantos "Fernández de Avellaneda" al igual que ocurría antes y ocurre hoy en el medio impreso, pero también proliferan un gran número de "Jorges Luis Borges" y "Migueles de Cervantes" que de forma desinteresada ponen sus obras y sus conocimientos a disposición pública y que reniegan de las entidades de gestión por arrogarse derechos que no les corresponden. El enfrentamiento abierto a cara de perro entre los gestores de la industria cultural impresa y los usuarios de Internet que exigen la libre circulación de la información y la cultura se suele centrar no en la discusión sobre los derechos de autor de carácter moral, sino en los derechos de carácter patrimonial entre los que se engloban los derechos comerciales y el de nueva publicación.
Rafael Sánchez Ferlosio arremete así contra los propios escritores que defienden la legislación actual sobre los derechos de propiedad intelectual: "¿No saben los escritores que ellos no se deben a sí mismos y a sus propios intereses, como los industriales, sino al público y a los intereses públicos, que su deber no es el de
ganar dinero, sino el de procurar que tenga la mayor difusión posible lo que han discurrido y han escrito por creerlo verdadero y digno de ser conocido por todos los demás? ¿No saben que ser escritor y ejercer la suprema libertad de determinar tú mismo la naturaleza, el sentido y el designio de tu propio trabajo es un privilegio del que no goza ni remotamente ningún otro trabajador pobre ni rico, comer tu pan en paz, sin la constante inquietud y sobresalto por el destino de sus inversiones en que viven los desdichados capitostes de la industria incluso cultural? ¿No saben que escribir no es trabajar? ¿Cómo pueden asociarse a los editores, cuyo tristísimo deber es el de ganar dinero, y cuya índole es, por tanto, la determinada por el interés privado, ellos, que más aún que los políticos, son hombres públicos por definición? ¿Que clase de contubernio es, pues, éste de la cooperativa CEDRO, donde se asocian aquellos cuyo interés fundamental no puede ser sino el de que lo que han escrito, por creerlo verdadero o beneficioso para todos, alcance el mayor grado de difusión posible, aunque tenga que ser a través de fotocopias que no les den un céntimo, con aquellos cuyo interés está en exprimir hasta la última perra chica lo que editan? No; en todo esto hay un grave malentendido y un error capital, o, mejor aún, capitalista".En un gran número de países, incluida España, las legislaciones sobre derechos de autor están actualmente en período de modificación y los intereses de los antiguos mercaderes de la cultura se intentan mantener frente a la emergencia de una nueva cultura nacida al albor del mundo digital y de Internet.
Los dos tratados internacionales de la OMPI/WIPO, esto es, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual el Tratado sobre Derechos de Autor (TDA/WCT) y el Tratado sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas (WPPT) se han mostrado inaplicables para el mundo Internet y han criminalizado muchos de los usos de la red. Y lo mismo ha ocurrido con otros tratados derivados de estas leyes internacionales, como la DMCA (The Digital Millenium Copyright Act de 1998) para Estados Unidos o la Directiva Europea sobre Derechos de Autor (EUCD) de 2001 aplicable a los países de la Unión Europea.
En el caso de España, para adaptarse a Internet se aprobó en el año 2002, la Ley 34/2002 o Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico (LSSI) y en 2006, con el fin de transponer también la Directiva Europea, se ha reformado la Ley de Propiedad Intelectual de 1996 (puede consultase la modificación en el Boletín del Congreso: http://www.boe.es/boe/dias/2006/07/08/pdfs/A25561-25572.pdf). La Ley española cuyo nombre denota ya ciertas intenciones, pues mejor debiera llamarse Ley de Protección Intelectual, otorgaba ya excesivos derechos a las entidades de gestión en lugar de a los autores en la versión anterior de 1996, pero la modificación de 2006 amplía estos derechos a las entidades de explotación en el mundo Internet.
En cuanto a la Directiva sobre patentes de software de la Unión Europea, la legislación actual europea prohíbe patentar software y algoritmos porque prohíbe patentar una idea o registrar el copyright de una idea. Sólo se pueden registrar métodos o mecanismos, no ideas. Sin embargo, tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea ya existen patentes de software, aunque no se las denomina así. El concepto de patente es distinto al de copyright y ambos están regulados de forma distinta. La patente es el monopolio sobre una invención y está regulado por la legislación industrial, mientras que el copyright regula el derecho de copia o reproducción de objetos.
El copyright es el derecho de reproducción o copia de un texto, fonograma, im
agen o programa de ordenador, y su resultado es un objeto (o texto, o fonograma, etc.) duplicado del original. Si un libro está protegido por copyright, se pueden repetir las ideas del mismo, pero no se puede reproducir el libro entero ni tampoco partes de él, a menos que la editorial lo autorice de forma expresa. Este derecho surgió dentro de la legislación mercantil para proteger a unos editores frente a otros, pero nunca se entendió como un medio de restringir el uso del libro y su difusión intelectual a la sociedad.Junto al copyrigth y dentro del ámbito informático de los defensores del código abierto, surgió el concepto de copyleft. El copyleft nace con una intención social y con la idea de proteger la libre circulación del código informático y del conocimiento que encierra para que otras personas puedan continuar el proceso de mejorar o ampliar un trabajo. Se basa en usar la legislación existente sobre copyright para proteger la libertad de copia, modificación y redistribución (incluso la venta), en lugar de restringirlas. No se trata, pues, de una medida anticopyright, pues el anticopy no protege el uso libre, dado que puede apropiárselo cualquiera.
posee sobre su obra al resto de las personas con la única condición es que cualquier trabajo derivado de la misma deba mantener estas mismas libertades. De esta forma se asegura que lo que es libre nunca deje de serlo. Que el software sea libre no significa que tenga una licencia copyleft pues puede haber software libre que no se pueda copiar o modificar, lo que es libre es su uso. Por el contrario, el copyleft obliga a que cualquier trabajo derivado de una obra que desee distribuirse, deba hacerse en las misma condiciones, esto es, las obras derivadas deben llevar el mismo tipo de licencia que la obra de la que derivan. El copyleft describe un grupo de licencias que se aplican en diversos ámbitos. La plasmación del copyright en el sector del software libre se realiza a través de la General Public License (GPL) o Licencia Pública General y este método se ha utilizado en numerosa documentación técnica (manuales, libros técnicos, etc.) a través de la licencia GNU- Free Document License (GFDL) o Licencia de Documentación Libre GNU. Muchos han querido aplicar este mismo concepto a todo el ámbito de la creación en general, ya sean libros, música, etc. Sin embargo, lo que puede valer para el sector del software, puede no servir para otros ámbitos. Por ejemplo, la modificación de un ensayo o cualquier otra obra de opinión o expresión personal no tiene sentido, mientras que la modificación de un programa de ordenador puede servir para mejorar y perfeccionar una aplicación o para adaptarla a unas necesidades concretas.
En el caso del sector editorial, la plasmación del copyleft se realiza a través de las licencias Creative Commons. Según reza la propia explicación de esta licencia en la web: http://es.creativecommons.org/licencia/, poner una obra bajo la licencia Creative Commons no significa que no tenga copyright. Este tipo de licencias ofrecen algunos derechos a terceras personas bajo ciertas condiciones. Así pues, permiten cierta flexibilidad en la elección y no sólo el tradicional "Todos los derechos reservados" o "Ningún derecho reservado" en que se basa el copyrigth. Con las siguientes 4 condiciones combinadas, se puede escoger un total de 6 licencias Creative Commons:
Reconocimiento (Attribution): El material creado por un artista puede ser distribuido, copiado y exhibido por terceras personas si se muestra en los créditos.
No Comercial (Non commercial): El material original y los trabajos derivados pueden ser distribuidos, copiados y exhibidos mientras su uso no sea comercial.
Sin Obra Derivada (No Derivate Works): El material creado por un artista puede ser distribuido, copiado y exhibido pero no se puede utilizar para crear un trabajo derivado del original.
Compartir Igual (Share alike): El material creado por un artista puede ser modificado y distribuido pero bajo la misma licencia que el material original.
Mientras que el resto de licencias relativas al copyright suelen ser "prohibitivas" puesto que establecen la prohibición de copiar, distribuir, difundir o transformar; las licencia Creative Commons, por el contrario, establecen permisos: permisos para copiar, distribuir, difundir, exhibir, transformar o compartir. De esta forma, se establece la co-propiedad del lector/usuario y se reconocen, en todos los casos, los derechos morales del autor ya que la condición de reconocimiento o atribución está presente en las 6 modalidades de licencias posibles.
El colectivo Elástico ha creado un proyecto denominado Copyfight (http://www.elastico.net/copyfight/) que pretende fomentar el debate sobre las diferentes licencias que reformulan la noción de propiedad intelectual hoy existente, ya que los nuevos medios de edición y distribución digital ofrecen la oportunidad de que los autores tengan un control más directo sobre su propia producción que la que ha imperado en los últimos 300 años en el medio impreso. De esta forma, Copyfight funcionaría como un infraestructura para ayudar a los autores a escoger la licencia que más se adapte a sus gustos e intereses personales y profesionales.
También existen otra serie de licencias Creative Commons relativas al Dominio Público, adaptadas a la legislación de cada país, Copyright de los Fundadores, Sampling para audio y vídeo o fragmentos de estos, CC-GNU- GPL, CC-GNU-LGPL o wikis. Además, recomiendan publicar en ciertos lugares que trabajan con licencias de Creative Commons y donde es posible publicar obras si no se tiene un espacio web propio, como:
- Internet Archive para audio y vídeo: http://www.archive.org/
- Soundclick para música: http://www.soundclick.com/
- Flickr para compartir fotos: http://www.flickr.com/
- Buzznet para imágenes: http://www.buzznet.com/
- YouTube para compartir vídeos: http://www.youtube.com/
Pero además de estas licencias, en la red existen otros modos de afianzar la autoría intelectual y la integridad de una obra. Por un lado contamos con elementos normalizados internacionalmente que permiten la localización del documento o recurso por medio de referencias que van desde el sistema más común utilizado: el Uniform Resource Locator (URL), a otros más sofisticados como el Uniform Resource Identificier (URI) o el Persistent Uniform Resource Locator (PURL), y por otro, se pueden utilizar los tradicionales ISBN, ISSN y demás números normalizados de la misma familia que sirven tanto para obras impresas como para publicaciones online; pero además, se han desarrollado una serie de nuevos identificadores de obras o recursos concretos como el Digital Object Identifier DOI promovido por un grupo de editores para identificar objetos digitales, el Serial Item Contribution Identifier SICI para identificar publicaciones periódicas, el Book Item and Contribution Identifier (BICI) o el Publisher's Item Identifier (PII) para identificar editores.
Estos últimos identificadores se asemejan a los códigos numéricos de identificación existentes para el mundo impreso, como el International Standard Book Number (ISBN) o Número Internacional Normalizado de Libros, o el International Standard Serial Number (ISSN) o Número Internacional Normalizado de Publicaciones Periódicas que también funciona para las revistas presentes en la red. Pero las confrontaciones entre el mundo impreso y el mundo digital están a la orden del día. No han existido problemas al respecto cuando se solicita un ISSN para una revista en la red, pero sí se han presentado objeciones en el caso de los blogs. Ante la negativa de la Administración española para otorgar un número de ISSN a los blogs de Internet, nace el 2 de febrero de 2006 y, al margen de los organismos responsables, el International Blog Serial Number (IBSN), esto es, el Número Internacional Normalizado para los Blogs que, al igual que el ISBN consta de 10 cifras y sirve para identificar los cuadernos de bitácora presentes en la red.
La idea de crear un número paralelo para identificar los blogs, partió de la comunidad hispana, en concreto, de Fernando Tricas García quien creó el blog IBSN (http://ibsn.blogia.com/) que ofrecía información sobre el tema. Sin embargo, la solicitud del International Blog Serial Number (IBSN) se realiza en http://ibsn.org/ y existe un wiki gestionado por Antonio Tausiet donde se ofrece información para el registro: http://ibsn.wiki.mailxmail.com/ Así pues, el proyecto IBSN es no sólo una muestra de la incompetencia de las autoridades culturales internacionales y nacionales en materia del libro y bibliotecas que siguen anclados en el mundo impreso y no son capaces de adaptarse no ya al futuro, sino al presente, sino que es también una muestra del trabajo colaborativo en la red y de las respuestas rápidas que ofrece a los retos del presente pues, además de las personas citadas anteriormente que han participado en las actividades de registro, gestión, etc. han colaborado otras muchas creando y generando el código de barras, el conversor de texto a IBSN o el script para mantener la lista de los blogs registrados.
Otra iniciativa similar al IBSN es el proyecto de Numly Numbers que creó el Electronic Serial Number (ESNs) (http://numly.com/esbn/default.asp) para contenido digital y media. Este identificador consta de 19 cifras.
En realidad, la figura del editor viene a ser, en el medio digital, la del propietario del sitio web donde se alberga el documento o recurso en cuestión, y cuando es el mismo autor el que se publica en la Web, debería tener los mismos derechos que el anterior. La razón esgrimida por el Centro Nacional Español del ISSN dependiente de la Biblioteca Nacional, al igual que otras negativas similares procedentes del Centro Internacional del ISSN para conceder el ISSN a los blogs, es la tipología de estas publicaciones, su carácter efímero y por ser, esencialmente, páginas personales. Sin embargo, el ISSN se concede antes de su publicación y muchas publicaciones periódicas impresas cierran tras editar uno o dos números. Vemos que los usuarios van por delante, incluso, de las instituciones normalizadoras en el mundo de la biblioteconomía y documentación que todavía no logran o no quieren "adaptarse" al mundo digital y a la red.
El hipertexto es una forma de escritura que potencia la producción y creación textual. En la denominada Web 2.0 se vuelve a poner de actualidad la cultura escrita, durante mucho tiempo solapada por la cultura del audiovisual. No hay más que comprobar la proliferación de esa nueva forma de escritura que son los blogs. Y resulta curioso y paradójico que este medio nuevo, que potencia la participación y la colaboración sea, a su vez, una de las mayores muestras del "ego" que siempre ha acompañado a la figura del autor. Los blogs son diario íntimo y personal, a la vez que escritura pública, expresión de ideas y opiniones para el ágora electrónica.
En el mundo digital existen ciertos formatos que permiten mantener la integridad de la obra en mayor medida que otros, este es el caso de los documentos en formato PDF, puesto que se muestran en pantalla cerrados e inmodificables y con la misma forma con el que están preparados para la impresión. Por eso el formato PDF es la opción elegida por muchos autores y editores. Además, lo corriente es que los usuarios cuenten con un programa lector tipo Adobe Reader de descarga gratuita, pero no es muy común que posean un programa para modificar PDF. Aunque, por supuesto, tal modificación puede producirse por el mero hecho de copiar y pegar en cualquier procesador de textos y así transformar el texto original, si es que el documento no está protegido.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por mantener la obra íntegra, la conectividad del hipertexto parece romper las fronteras mismas del texto. La navegación que permite al usuario elegir sus propios caminos de lectura y la posibilidad de que una obra sea enlazada en un contexto diferente para el que fue creado, hace que sea el lector y no el autor, quien verdaderamente tenga el control sobre el texto.
En Del hipertexto al hipermedia, Carles Tomas i Puig habla de descentralización de la autoría. "El medio de comunicación interactivo de red no acepta una única voz dictatorial materializada en una obra inmodificable, sino que potencia el diálogo entre los actores de los procesos comunicativos, como consecuencia del carácter abierto y plural de su lenguaje y de su estructura. La mayoría de productos culturales incluyen nociones de propiedad y unicidad del creador que el hipermedia hace insostenibles". (Tomas y Puig, Carles. Del hipertexto a la hipermedia: Una aproximación al desarrollo de las obras abiertas. Formats, núm. 2, 1999. http://www.iua.upf.es/formats/formats2/tom_e.htm).
Para este autor, el usuario de un sistema multimediático o hipermediático puede realizar 3 tipos de aportaciones en relación a la construcción particular y colectiva de conocimiento:
- colaborar con el autor
- aportar conjuntamente con otros usuarios informaciones susceptibles de ser incluidas en la obra
- constituirse en instancia emisora
En último término, es el usuario quien construye el texto y, si además se incluyen otras herramientas interactivas aparte de la mera navegación, hablamos de una autoría múltiple.
El hipertexto, por sus características estructurales, es una herramienta de gran potencia para el trabajo colaborativo. Una de estas características es que el hipertexto es un texto abierto a la interacción entre el autor y el lector. Usando una serie de herramientas y servicios de Internet (tales como el correo electrónico, los chats, los formularios de preguntas y respuestas, los grupos de discusión, foros de debate, etc.) es posible mantener una comunicación activa entre ambos. Asimismo, estas interacciones se pueden producir al interior de un grupo de trabajo, entre profesor y alumnado, entre los propios alumnos, etc. Pero también existen nuevos formatos que son, en sí mismos, herramientas para la autoría múltiple. Es el caso no sólo de los blogs, sino de wikis, etiquetado social, etc. e incluso de medios tradicionales como los periódicos, que ya no se conciben sin una función nueva añadida: dar voz a los lectores. Las tradicionales cartas al director con una sección muy reducida en los medios impresos, crecen exponencialmente en el medio digital y a estos se añaden otras herramientas de participación como foros de debate sobre temas concretos, encuestas de opinión, comentarios al hilo de la información, etc.
Además, esta forma de escritura anima a la participación, a que los lectores se conviertan a su vez en escritores. Los usuarios de la Web 2.0 no son lectores, sino escritores. Se produce así, en el mismo acto de comunicación, un paso de lo oral a lo escrito. La explosión en el uso de los teléfonos móviles ha sorprendido a más de uno ya que la conversación, sobre todo en el caso de lo jóvenes, ha sido sustituida por la escritura de mensajes SMS. Y esto se ha producido en un medio como el teléfono que ha sido, hasta ahora, el medio por excelencia para la comunicación oral.
Al margen de cuestiones lingüísticas relativas a estas nuevas formas de escritura, muy criticadas por los guardianes del lenguaje, lo cierto es que el hipertexto ha dado un vuelco al canal tradicional de comunicación e información y que el medio escrito está suplantando al medio oral. La naciente televisión digital terrestre es una clara muestra de ello y hoy podemos navegar por los (hiper)textos de información de los canales y de la programación, al igual que existen pantallas de información escrita en las paradas de autobuses, aeropuertos, entidades bancarias, hospitales, etc. E, incluso, se sobreimprime información escrita debajo de las imágenes de los telediarios. El hipertexto es, básicamente, información textual escrita. Si en los últimos 50 años la radio y la televisión han sido las reinas del universo informativo, hoy Internet les está ganando terreno. El texto sobre pantalla está ganando terreno al audiovisual.
Por otro lado, la posibilidad de que un autor pueda crear y editar su propia obra da rienda suelta a la creatividad. Si con el texto impreso los autores ya jugaron con las formas y las posibilidades limitadas de lectura que poseía el texto impreso (es el caso de Apollinaire, Julio Cortázar, Italo Calvino, Raymond Queneau, etc.), la escritura digital permite jugar mucho más con la lectura y con la expresión formal. La naturaleza misma de la información digital y las posibilidades del medio hipertextual han dado lugar a una literatura experimental y artística dentro de la red. Ejemplos de ello son la hiperficción o narrativa hipertextual, la poesía visual y el arte digital, todas ellas posibles gracias a características nuevas que introduce el hipertexto como la digitalidad, la multimedialidad, la interactividad, el dinamismo, la multisecuencialidad, la posibilidad de generar nuevas estructuras, la confluencia de la imagen, el texto, el sonido, el movimiento o la tridimensionalidad, etc.
Y, junto a la belleza de la creación artística, también surgen la "belleza" y la "funcionalidad" tecnológicas, esto es, el arte del diseño web, y el arte de la usabilidad. Si en la edición tradicional, en cada etapa del desarrollo de un libro o documento suelen intervenir varias personas que desempeñan un rol particular en las distintas versiones de actualización y control y que se pueden agrupar en dos grandes sectores: aquellos cuya función tiene que ver con la autoría del contenido intelectual del mismo y aquellos cuya función se refiere a las formas de presentación de dicho contenido, en la edición en línea estas dos labores se amplifican y cobra mucha importancia este segundo aspecto. Diseñar una web precisa no sólo estructurar el conocimiento y la información, sino también realizar el diseño gráfico de las páginas, diseñar su usabilidad, accesibilidad e interacción y realizar otras muchas tareas de programación.
lunes, 2 de febrero de 2009
Del lector al usuario. La lectura hipertextual
San Agustín viendo leer a San Ambrosio.
"Nunca ninguna dictadura ha impedido ver y, sin embargo, todas han prohibido mirar".
Josep M. Català Domènech. "La rebelión de la mirada".
sentados en un café o aprovechando el tiempo muerto que pasamos diariamente en los transportes públicos, etc. Sin embargo, la lectura reflexiva requiere de un ambiente silencioso y adecuado para la concentración, y suele hacerse en la sala de estudio donde la presencia de un ordenador se ha convertido en una herramienta imprescindible tanto para el ocio, como para el trabajo.
cio. Hasta ahora, la linealidad del texto venía impuesta por los contornos de la página impresa, pero el espacio hipertextual permite romper esos contornos. La lectura adquiere nuevas dimensiones pues se puede optar por un barrido visual y una exploración superficial hasta centrar la atención en un punto concreto y sumergirse en una lectura reflexiva y pausada. No es lo mismo el zapeado de páginas, la lectura de titulares o la búsqueda directa, que la exploración detenida de un espacio hipertextual. Depende de los deseos del lector detenerse en un punto concreto de la información y sumergirse en una lectura más profunda o ampliar la información en otros puntos externos de la red. Así pues, el hipertexto no conduce, necesariamente, a una lectura superficial ya que el hipertexto posibilita varios modos de lectura, sino que es la intención del lector la que conduce a un tipo u otro de lectura. - Navegación de sondeo (scan browsing): el lector busca información interesante sin ningún objetivo predeterminado.
- Navegación de revisión (review browsing): el lector busca información con objeto de revisar e integrar un tema particular.
- Navegación de búsqueda (search-oriented browsing): el lector busca información según un plan u objetivo para encontrar la información relevante a un tema en particular.
En el mundo impreso ha habido pocas modificaciones en las tradicionales formas de lectura en el transcurso de estos últimos siglos, a pesar de que a lo largo de la historia siempre ha habido intentos de romper la linealidad del texto y numerosos autores han tratado de ofrecer nuevas experiencias visuales para el lector y nuevas posibilidades de presentación y lectura más allá de las limitaciones que imponía la página impresa.
La aparición del hipertexto ha supuesto la culminación de todos estos intentos de trascender el soporte papel y la secuencialidad que éste imponía para ofrecer nuevas dimensiones. De esta forma, la supremacía del libro entendido como mejor soporte para fijar la información ha sido puesta en cuestión por la concreción material del hipertexto a través de la digitalidad y la informática y, sobre todo, a través de la conectividad que proporcionan los enlaces y el acceso inmediato por medio de la red.
He aquí un ejemplo curiosos de "tecnología punta" que, por un momento, nos hace dudar de que el libro sea el soporte ideal para la lectura. Se trata de una herramienta que permite leer ¡con una sola mano! Esta "utilísima herramienta" se presenta en la propaganda como un nuevo accesorio para una nueva generación de lectores. La propaganda aduce que el tamaño sí importa, por lo que se ofrece el artilugio en 4 tamaños y en diversos colores.
el "volumen" también tiene sus inconvenientes. Bromas aparte, lo que es beneficiosos en un caso, como que el libro sea un objeto tridimensional portable, se muestra inconveniente en otro, ya que la disposición de las páginas, en el caso del libro en papel, no se muestra de forma tan homogénea como permite la superficie plana y uniforme de una pantalla, algo que sí se ha solucionado con los nuevos dispositivos de libros electrónicos que imitan el papel y que utilizan tinta electrónica (como kindle, que aparece en la imagen de la derecha).
ealidad mental, en una espacio nuevo que hay que aprender a construir, explorar, usar y comprender. La sintaxis de esa nueva dimensión es el hipertexto y aprender a leer y escribir mediante enlaces es es una nueva forma de alfabetización enmarcada dentro de una cultura más amplia que es la alfabetización digital.- Objetivistas: el significado se encuentra en el texto (el conocimiento se transmite)
- Constructivistas: el significado surge de la interacción entre el texto y el lector (el conocimiento se negocia)
- Subjetivistas: el significado depende de la interpretación del lector (el conocimiento es re-creado)
- formular y analizar necesidades
- identificar y valorar posibles fuentes
- localizar recursos audiovisuales
- examinar, seleccionar y rechazar fuentes
- interrogar a las fuentes
- procesar y almacenar información
- interpretar, analizar, sintetizar y evaluar la información recogida
- presentar y comunicar el trabajo resultante
- evaluar los logros conseguidos
- Primero, el aumento de la localización, alcance y volumen de información lleva a una creciente necesidad de valorar esa información. Esto incluye la evaluación de la calidad, el filtrado y eliminación de información excesiva, y la mayor concreción hacia necesidades específicas.
- En segundo lugar, existe la necesidad de adquirir conocimiento de las diversas fuentes y habilidades para manejar la compleja tecnología dentro de la cual se encuentra inmersa la información. (Ésta en particular es resultado de las limitaciones de las interfaces existentes. Una vez que las interfaces amigables para sistemas múltiples sean realidad, y los programas de búsqueda se aproximen más al lenguaje natural, la complejidad se reducirá).
- En tercer lugar, están las habilidades lógicas y lingüísticas necesarias para formular necesidades de información y hacerlas explícitas de una forma comprensible por los sistemas TI, y también para leer, descodificar, e interpretar la información electrónicamente obtenida. Como resultado, las habilidades de información necesarias para navegar con éxito por el mundo electrónico y recuperar la información óptima han cambiado tanto de forma cualitativa como cuantitativa.
Fuente: Shayne Bowman y Chris Willis. Nosotros, el medio. http://www.hypergene.net/wemedia/images/uploads/compare_esp.gif





