martes, 3 de noviembre de 2009

El reality show en España. Definición, Características, Tipos, Orígenes y claves del éxito. Cine y reality show (Parte I)

DEFINICIÓN DE REALITY SHOW

Etimológicamente, la palabra inglesa show hace referencia tanto al sustantivo del verbo mostrar (esto es “muestra” despojada de cualquier valoración) como al sustantivo “espectáculo”, pues ambas acepciones, entre otras, son recogidas en los diccionarios de la lengua inglesa. Por su parte, el diccionario de la RAE ha admitido el anglicismo show y recoge estas dos acepciones: “espectáculo de variedades” y “acción o cosa realizada por motivo de exhibición”. El DRAE también incluye la locución adverbial montar un show y la define como “organizar o producir un escándalo”.

De esta forma, cuando hablamos de reality show estamos definiendo un género televisivo con el cual se muestra la realidad pero también, de un género que convierte la realidad en espectáculo. Entre una y otra acepción hay un largo camino que va desde la simple manifestación o puesta a la vista de algo, hasta llegar al escándalo, pasando por la explicación, la diversión, la llamada de atención, el movimiento de ánimo, el asombro, la extrañeza, la espectacularidad, el sensacionalismo, etc.

Se habla de telerrealidad como si este oxímoron compuesto por dos términos hasta ahora antitéticos: televisión y realidad pudieran transcenderse para dar origen a una nueva forma de expresión. ¿Es que no bastaba con el género documental, aquél que representa, con carácter informativo o didáctico, hechos, escenas o experimentos, tomados de la realidad? La telerrealidad pretende dar una nueva vuelta de tuerca e ir mucho más lejos que el documental. Se trata de hacernos creer que lo que está sucediendo ante las cámaras es la realidad misma en vivo y en directo. De ahí la “presunta” desaparición de la cámara (más presente que nunca), la ausencia del guión (que se deja a la espontaneidad de los protagonistas, como si estos desconocieran que están siendo filmados) y la desaparición del tiempo narrativo (ya que el tiempo en que se desarrolla la historia coincide con el tiempo en que se expresa la misma, y hasta converge con el tiempo en el que lo visiona la propia audiencia). El plató es sustituido por escenarios de la vida real, se oculta el punto de vista del realizador y hasta los protagonistas, personajes ficticios encarnados en actores y estrellas de la televisión, dan paso a personajes reales, personas anónimas que lograrán no ya sus quince minutos de gloria, sino horas e incluso meses de efímera -o persistente- celebridad, ante la fisgona mirada de una audiencia empeñada en escudriñar unas vidas vulgares que coinciden, parcial o plenamente, con las propias.

Los reality shows son, pues, el exponente máximo de la llamada telerrealidad, televerdad o telebasura, según sean las lentes del cristal con que se miren y analicen, las pantallas de nuestros televisores.

Hay muchos formatos televisivos de telerrealidad: entre ellos destaca el reality show, pero también encontramos los talk show, los docu soap, etc. Dentro del reality show, las fórmulas más empleadas son la cámara oculta, el encierro y el concurso de telerrealidad

Quizás, más que definir en bruto el género, convenga atender a los elementos comunes que lo caracterizan, no sólo con el fin de analizar en profundidad qué elementos lo componen, sino también las características específicas que distinguen este género de otros géneros televisivos.

CARACTERÍSTICAS DE LOS REALITY SHOW

Entre las características del género podemos destacar las siguientes:
  • Las historias están, presuntamente, tomadas de la vida cotidiana. No se trata de temas de actualidad, sino de la vida común y corriente

  • Los protagonistas o participantes son personas comunes, hombres y mujeres anónimos que está dispuestos a convertirse en estrellas a cambio de hacer pública su vida privada

  • Habitualmente, los personajes se presentan como el prototipo de “ciudadano medio”

  • Las acciones de los personajes se basan en hechos relacionados con su vida privada y su intimidad

  • Son productos de producción barata, versátiles y fácilmente comercializables

  • Homogeneidad en los contenidos ya que “las ideas” se compran en el mercado mundial (generalmente el formato original procede del mercado estadounidense o europeo) y se adaptan a las características, idiosincrasias y a los mercados de cada país

  • Existe un pequeño grupo de productoras que dominan el mercado del reality (Endemol, Boomerang, Globomedia, etc.).

  • Son productos transculturales para una audiencia masificada y globalizada con adaptaciones locales. (En España opera el grupo Endemol, un holding compuesto por las productoras Gestmusic Endemol que se unieron en 1994, Zeppelín Tv SA y Zeppelin Media que se unieron al grupo en 2004, Telegenia SL, Linze Tv, Zenit Tv y Diagonal Tv). Este holding, desde 2007 pertenece a Mediaset del Grupo Finnisvent, propiedad Berlusconi, aunque anteriormente Gestmusic –creada por La Trinca- perteneció a este trío de cómicos y a Telefónica; aunque también hay pequeñas productoras nacionales y han surgido otras independientes como Pulso Producciones.)

  • Han renovado el repertorio de las televisiones

  • Explotan, con distintos grados y métodos, los sentimientos y la desnudez psicológica de los protagonistas, así como la de los espectadores

  • Pretenden mover y remover las pasiones primarias de la audiencia para que afloren la emoción y los sentimientos

  • Incitan a la visión promoviendo una curiosidad rayana en el voyeurismo

  • Son seguidos por un amplio sector de las audiencias

  • El público se identifica con los personajes que, como ellos, son personas anónimas

  • El seguimiento de la vida de los personajes, entendidos como individuos aislados, despoja a los hechos de cualquier trascendencia social
  • Se exige la colaboración de personas no relacionadas con el medio para forzar la interactividad entre la televisión y el espectador
  • Apelan a la participación de la audiencia no sólo con la visión, sino también mediante el voto, comentarios, etc.

  • Crean fuertes vínculos de lealtad entre la audiencia

  • Se rompe la barrera entre realidad y ficción. Los reality show están a medio camino entre ambas, ya que se trata de una realidad “maquillada”

  • Por paradójico que parezca, la espectacularización de lo real consiste en ver la vida de las personas comunes y corrientes, aunque conviene echar mano de otros ingredientes como el morbo y la expectación

  • Las fórmulas más empleadas son la cámara oculta, el encierro y el concurso de telerrealidad.

TIPOLOGÍA DE LOS RELITY SHOW

Tradicionalmente, los teóricos del audiovisual establecen una tipología de programas en base a categorías heredadas del cine (con todas sus variantes temáticas: comedia, drama, documental, etc.), pero también en relación con las distintas modalidades del periodismo que se asocian, en mayor o menor medida, a los géneros literarios más populares (crónica, entrevista, reportaje, etc).

Sin embargo, los géneros en televisión han sido siempre difíciles de definir fuera de códigos más o menos reconocibles y del hecho de que existan ciertas pautas comunes a la hora de elaborar el discurso televisivo con el fin de establecer las diferentes tipologías que lo conforman. En televisión, las fórmulas no son fijas, sino mudables y resbaladizas. No sólo han ido variando a lo largo del tiempo, sino que las fronteras entre los distintos géneros se han ido desdibujando, mezclando, combinando, recombinando y sintetizando según el éxito que haya tenido la fórmula empleada en el afán primero de “ganar audiencias”. Más que en relación a la función social, las tipologías se han ido adaptando a la función comercial y a los dictados que, día a día, iba marcando el mercado. Son pues, el mercado y la rentabilidad económica, quienes legitiman y consolidan los géneros televisivos, no la función social del medio.

Si tenemos en cuenta las funciones sociales que se han atribuido a la televisión y a los demás medios de comunicación que son, básicamente la formación, la información y el entretenimiento, esto daría lugar a programas educativos, informativos y de entretenimiento.

Sin embargo, los reality shows no pertenecen en exclusiva a ninguno de estos géneros, sino que son un híbrido entre todos ellos. Esto ha conducido a que algunos autores hablen de un género total, a medio camino entre lo real y lo ficticio, entre lo informativo y lo des(informativo), lo educativo y lo insustancial, lo trivial y lo espectacular, lo dramático y lo divertido, lo moralista y lo escandaloso etc. Los reality show son una mezcla heterogénea de elementos tomados de los géneros informativos, de los géneros de ficción, de los géneros de entretenimiento, de las telenovelas, de los géneros amarillistas, y de la prensa y los tabloides del corazón.

Por ejemplo, muchos realities Incluyen procedimientos similares a los de los informativos: imágenes en directo de “la actualidad”, noticias sobre determinados hechos, documentos, conexiones en directo, avances de agenda, enviados especiales, corresponsales en el exterior, etc. Pero también utilizan fórmulas propias de la telenovela, la prensa del corazón y los géneros amarillos como el dramatismo, el tratamiento morboso de sentimientos y situaciones, la manipulación de efectos de sonido y escenografía para lograr ciertos clímax emocionales, la utilización de personajes que emplean un lenguaje vulgar y hasta soez, la puesta en escena ante las cámaras de situaciones emotivas, divertidas, controvertidas, violentas, escabrosas, picantes, obscenas, sórdidas, etc.

Esto no es exclusivo del género, puesto que también los informativos han comenzado a mezclar información con opinión, o contenidos de relevancia y actualidad con simples chismes más propios del amarillismo de ciertos tabloides o de la prensa del corazón que los que deben caracterizar, por ejemplo, a un telediario. De igual forma, tampoco se puede afirmar de forma tajante que entre los realities no existan algunos ejemplos –pocos pero haberlos haylos- cuyos contenidos posean cierto aderezo educativo, un fin ejemplarizante, algún tinte ético o cualquier otro ingrediente de corte social. El advenimiento de la crisis económica, las críticas que se han vertido hacia este tipo de formatos televisivos como prototipos de la televisión basura o incluso las denuncias directas (de hecho y de derecho) ante juzgados y tribunales, han traído consigo que algunas cadenas se replanteasen la recuperación de una función social perdida en las cloacas de su propia –y muy rentable- aireada miseria.

El rumbo hacia lo cotidiano y la conversión de lo banal o lo íntimo en espectáculo, ya había dado lugar a nuevos enfoques en los contenidos y al nacimiento de nuevos géneros. Es el caso de los talk show (programas de entrevistas que han ido evolucionando hacia un formato en el cual personajes anónimos relatan sus vivencias y problemas personales y son asesorados por un equipo de especialistas en la materia tratada, mientras que el público interviene a favor o en contra del entrevistado bien desde el mismo plató o bien en casa a través del teléfono, SMS, Internet, etc.), los docu soap (documentales con mezcla de serial o telenovela), los juegos y concursos (game show), y los programas de cámara oculta. Muchos autores incluyen todos estos subtipos como integrantes del género reality show, aunque otros muchos dejan al margen de este “nuevo género” a los concursos que no incluyen encierro (game show). Sin embargo, resulta difícil establecer una clasificación cerrada y bien resuelta, porque también existen numerosas fórmulas híbridas que mezclan elementos de unos y otros subgéneros.

Lo que está claro es que en los reality show se muestra lo que les ocurre a personajes reales, en contraposición a los programas de ficción que están interpretados por actores y, por lo tanto, dan forma a personajes y situaciones ficticias. Si en los talk show, las celebridades fueron sustituidas por personas anónimas allá por los años 80 para que la audiencia se identificara, sufriera con los protagonistas anónimos y viviera sus particulares quince minutos de gloria, en este subgénero la relación entre las personas reales y la audiencia seguía -y sigue estando hoy- mediada por un guión y un presentador/a. Sin embargo, en el caso de algunos reality shows, desaparecen tanto el guión como los presentadores. De esta forma, se podría decir que se trata de “la realidad mostrada crudamente ante la cámara”, en vivo, en directo y en tiempo real. Por lo tanto, parece que es en esta desintermediación en donde efectivamente radica la sensación y el efecto de “realidad”, aunque se trate de una realidad preparada o maquillada. Es así como la propia realidad se convierte en espectáculo. A esto se suma que, sin intermediarios, es la audiencia quien se convierte en protagonista, sufre, compite, forma parte del espectáculo, sale en televisión y por fin, quien vive y triunfa en la pantalla.

Existen una multiplicidad de formas de telerrealidad, sin embargo, en relación a cómo se sitúan la cámara y el observador, así como las personas implicadas en la comunicación (emisores, receptores y protagonistas), podríamos hacer la siguiente clasificación del reality show, tal y como se recoge en Wikipedia:

  • Observador pasivo: la cámara observa de forma pasiva las actitudes de una persona o de un grupo de personas.
  • Observador o Cámara escondida: la cámara observa a personas que ignoran que son filmadas. Suele utilizarse en programas que hacen bromas o enfrentan a la gente a situaciones inverosímiles, y filman sus reacciones para entretener a su audiencia.
  • Concurso de telerrealidad: en este tipo de emisiones un grupo de personas en un ambiente cerrado compiten por un premio, mientras son observados de forma continua por las cámaras (estilo reality).
En cuanto a los contenidos, estos se refieren a una gran variedad de temas, desde los formatos centrados en las relaciones familiares o personales con las cámaras entrando en la intimidad del hogar y hasta en la ducha, pasando por las escuelas artísticas, la supervivencia en condiciones extremas o las operaciones quirúrgicas mostradas en vivo y en directo. Además de mostrar la “realidad”, aquí caben todas y cada una de las distintas graduaciones del morbo.

Podemos hacer una clasificación ateniéndonos a la homogeneidad, redundancia y estereotipos utilizados según la fórmula empleada en el reality show. Los tipos más comunes empleados son:

  • Encierro
  • Supervivencia (mundo rural, tribus y estancias en países exóticos, retorno al pasado)
  • Academia artística (cante, baile, modelos, etc.)
  • Búsqueda de talentos (artísticos, etc.)
  • Contactos y encuentros amorosos
  • Relaciones familiares
  • Show culinario
  • Show rústico
  • Reality road
  • Coching Show (asesoramiento y ayuda para desarrollar acciones o habilidades de todo tipo: cambio de imagen personal, de estatus o entorno habitacional; alimentación, salud y hábitos saludables, medio ambiente, educación en valores, etc.)
  • Estrategia
  • Profesionales heroicos (policías, bomberos, personal de protección civil y emergencias, etc.)

Hay que tener en cuenta que todas estas modalidades no son modalidades puras, sino que muchos formatos hacen distintas combinaciones o mezclan y remezclan elementos distintos de dos o más de ellas.

La proliferación de programas englobados dentro del género de la telerrealidad y la consecuente repetición de fórmulas y fijación de estereotipos, ha conducido a una clasificación más precisa en la que se distingue el género reality show (reservado para el reality tipo encierro que puede ir acompañado de concurso o no) de otros programas de telerrealidad como los concursos (reality game show) o los programas de coaching (coaching show). Esta clasificación pudiera ser la siguiente:

  • Reality show (reality)
  • Reality game show (concurso reality)
  • Coaching show (programa de coaching)
  • Talent show (programa de talento musical o artístico)
  • Make over show (habilidades y bricolaje)

LAMARCA LAPUENTE, María Jesús. El reality show en España. Definición, características, Tipos, Orígenes y Claves del éxito. Cine y reality show (Parte II)

LAMARCA LAPUENE, María Jesús. El reality show en España. Definición, características, Tipos, Orígenes y Claves del éxico. Cine y reality show (Parte III)